Detrás de las disputas entre las ollas se disputa el control de un negocio ilegal que instrumentaliza a jóvenes.
Escrito por: Marco Plaza
En las calles del área metropolitana de Pereira, Dosquebradas y La Virginia, la confrontación entre puntos de expendio de estupefacientes va más allá de una disputa territorial.
Detrás de las tensiones por los precios, la distribución y el control de las rentas ilegales se configura una dinámica criminal en la que cada punto de venta representa una fuente de ingresos y cada enfrentamiento puede convertirse en una nueva amenaza para la seguridad ciudadana.
En este escenario, las investigaciones sobre el accionar del Grupo Delincuencial Organizado Cordillera permiten poner el foco en una de las dimensiones más preocupantes del fenómeno: la instrumentalización de personas jóvenes para mantener activa la economía criminal.
Mientras las estructuras buscan conservar sus mercados ilegales, quienes ejecutan tareas de vigilancia, distribución y otras actividades subordinadas pueden terminar expuestos a capturas, ataques armados y homicidios.
La disputa por las rentas ilegales
La guerra no se libra únicamente por el territorio: también se disputa el precio, el comprador y la rentabilidad del negocio ilegal.
Cuando los intereses económicos chocan entre puntos de expendio, la competencia puede transformarse en amenazas, retaliaciones y violencia.
Una dosis más barata, un mercado que cambia de manos o la pérdida de un punto de distribución pueden convertirse en factores de tensión dentro de un entorno criminal donde las ganancias se defienden a cualquier costo.
En este engranaje aparecen figuras conocidas en los entornos delincuenciales y presuntos sicarios, como alias Pipe, El Flaco, Cachorro, El Zurdo, Cristóbal y Nene, nombres que permiten ilustrar la diversidad de actores que pueden integrar estas dinámicas. Determinar sus funciones, sus posibles conexiones y su responsabilidad individual corresponde a las autoridades judiciales.
Pero el fenómeno no termina en quienes permanecen en las calles. La inteligencia y la investigación criminal también deben establecer si existen personas que, desde posiciones de coordinación o dirección, ordenan acciones, distribuyen funciones o promueven retaliaciones para defender intereses económicos.
Jóvenes en la línea de fuego
En ese contexto, cualquier referencia a alias Gusano y una posible posición de mando desde la cárcel debe contrastarse con información judicial y fuentes verificables antes de atribuirle responsabilidades específicas.
El negocio criminal puede reemplazar a quienes caen, pero las consecuencias para las personas y sus familias son irreversibles. Jóvenes que comienzan desempeñando labores de campaneros pueden quedar expuestos a una escalada de violencia que termina convirtiéndolos en víctimas, capturados o presuntos responsables de homicidios y otros delitos.
Mientras tanto, la capacidad de recomponer redes y buscar nuevos integrantes representa uno de los desafíos centrales para la Policía Metropolitana de Pereira.
Las operaciones adelantadas por la Policía Metropolitana de Pereira contra estructuras vinculadas al fenómeno criminal en Pereira, Dosquebradas y La Virginia reflejan la importancia de una respuesta institucional frente a estas redes delictivas.
El objetivo no puede limitarse a retirar de circulación a quienes ejecutan tareas visibles: también debe orientarse a establecer las responsabilidades de quienes coordinan las actividades criminales, se benefician de las rentas y promueven la continuidad del negocio.
La verdadera disputa no es solamente por una olla, una esquina o el precio de una dosis. Es por el control de una economía criminal que puede convertir a los jóvenes en mano de obra prescindible y utilizar la violencia como mecanismo de competencia.
Cuando el negocio necesita nuevos jóvenes para sostenerse y la disputa comercial termina en sangre, la pregunta deja de ser quién controla la esquina y pasa a ser quién se beneficia de una economía criminal que sigue cobrando vidas.
Esa es la dimensión del fenómeno que exige investigación, prevención y una respuesta sostenida.
