Lleva tres meses esperando por un medicamento que podría darle una oportunidad más de vida junto a su hija.
Cada mañana, Valeria Pérez despierta en su casa en Cartago con la esperanza de recibir la llamada que le anuncie que su tratamiento finalmente llegó. Mientras esa respuesta no aparece, el cáncer que enfrenta desde hace cuatro años continúa avanzando y el dolor solo lo calma con morfina. A sus 29 años, asegura que no le teme a la enfermedad; lo que realmente la angustia es no poder cumplir la promesa que se hizo cuando nació su hija de cuatro años: acompañarla a crecer.
Durante los últimos días, Valeria decidió hacer público su caso a través de un video difundido en redes sociales. Allí autorizó que su historia fuera compartida con el propósito de llamar la atención sobre la situación que enfrenta y pedir que le entreguen el medicamento que necesita con urgencia para continuar su tratamiento oncológico.
A la joven la descubrieron un cáncer de mama triple negativo con metástasis pulmonar, ganglionar y pectoral, un diagnóstico que describe como agresivo y que, explica, requiere tratamientos continuos para evitar que avance.
“La EPS SOS no ha autorizado y no me ha aplicado mi tratamiento hace más de tres meses. La enfermedad avanza demasiado rápido. Si no me aplican este medicamento no podré salir de esta“, expresó en el video.
Su vida era muy distinta antes del diagnóstico. Fue patinadora durante siete años, estudió Tecnología en Gestión de Negocios y emprendía proyectos para sacar adelante a su familia. Todo cambió cuando, mientras aún amamantaba a su hija a los once meses de nacida, descubrió una masa en uno de sus senos.
Al principio creyó que se trataba de una mastitis. Sin embargo, los exámenes confirmaron un diagnóstico que transformó por completo su vida. A pesar de ello, asegura que nunca permitió que la enfermedad definiera quién era.
“Yo no me considero una persona enferma. Siempre he tratado de hacer mi vida normal y enfrentar este proceso con tranquilidad, con paz y con mucho positivismo“, relató durante una entrevista con 360 Noticias.
“El cáncer no espera”
Valeria afirma que el cambio más dramático ocurrió durante los últimos tres meses, periodo en el que asegura no ha recibido el medicamento formulado por sus especialistas.
Cuenta que antes podía caminar, realizar sus actividades cotidianas y compartir con su familia. Hoy, dice, permanece la mayor parte del tiempo sentada o acostada debido a los intensos dolores.
“El cáncer no espera. El cáncer no sabe de trámites, el cáncer no sabe de gestiones; el cáncer solo sabe avanzar y avanzar“, manifestó. Además, en su testimonio aseguró que el deterioro físico ya es evidente.
“En solo tres meses me he deteriorado un 80 o un 90 %. Ya estoy tomando morfina porque el dolor es demasiado fuerte“, afirmó.
Su madre ha asumido gran parte de las gestiones ante la EPS SOS y también acudió a la vía judicial para exigir una respuesta.
De acuerdo con Valeria, inicialmente el tratamiento lo rechazor mediante un MIPRES. Posteriormente recibió una autorización, pero asegura que el medicamento aún no ha sido suministrado.
“Me dicen que hay que comprar el medicamento, que cambie de prestador, que espere… pero nunca me dan una fecha concreta“, señaló.
Su mayor motivación tiene cuatro años
En medio del tratamiento, hay algo que la impulsa a seguir luchando. Su hija de cuatro años. La pequeña nació y once meses después los médicos confirmaron el diagnóstico.
“Mi hija lo es todo. Es mi motor, mi motivación. Sin ella y sin mi familia este proceso no sería igual“, expresó con la voz entrecortada.
Por eso, el mensaje que hoy envía trasciende su propia historia. Más que una denuncia, es el llamado de una madre que asegura no querer perder tiempo esperando decisiones administrativas mientras su enfermedad avanza.
“Que por favor me entreguen mi tratamiento. Esto no es un juego. Mi vida está en riesgo. No jueguen conmigo ni con las otras personas que estamos pasando por esta enfermedad“, pidió.
Aun en medio del dolor, Valeria mantiene la esperanza y envía un mensaje a quienes enfrentan un diagnóstico similar.
“No dejemos que esta enfermedad nos gane. Hay que tener mucha fuerza, buscar a Dios y mantener la esperanza. Nosotros somos más fuertes“, concluyó.
