La mujer detrás de las decisiones que transformaron Pereira, del POT al futuro del agua

In Eje Cafetero, Sin categoría
agosto 05, 2026

Lideró el POT 2014, recuperó suelo rural, saneó Aguas y Aguas y hoy impulsa proyectos para garantizar el recurso hídrico.

Cuando Mónica Paola Saldarriaga asumió la gerencia de Aguas y Aguas encontró una empresa con pérdidas cercanas a los 8.500 millones de pesos. Dos años después, las utilidades superaron los 22.000 millones. Mientras, avanzan proyectos como la Planta de Tratamiento de Aguas Residuales (PTAR), nuevos tanques de almacenamiento y la modernización tecnológica de la entidad.

Ese resultado se suma a una trayectoria en la que ha participado en algunas de las decisiones técnicas más trascendentales para el desarrollo de Pereira, consolidándose como una de las mujeres con mayor influencia en la planificación y el futuro de la ciudad.

Saldarriaga es arquitecta y especialista en ordenamiento territorial. Ha estado vinculada a proyectos que marcaron el rumbo de la capital risaraldense, desde la actualización del POT hasta la construcción de obras para garantizar el abastecimiento de agua a las próximas generaciones.

Su trayectoria en el servicio público comenzó con uno de los mayores desafíos que ha enfrentado la ciudad: replantear el modelo de crecimiento urbano en momentos en que Pereira experimentaba una fuerte presión inmobiliaria.

El POT

Saldarriaga señala que en 2014 lideró uno de los procesos técnicos más complejos que ha vivido la ciudad con la formulación del nuevo Plan de Ordenamiento Territorial (POT), una herramienta que redefinió el crecimiento urbano bajo criterios de sostenibilidad y gestión del riesgo.

“Hicimos lo impensable y se logró. En 2014 se formuló un nuevo Plan de Ordenamiento Territorial pensando más en la gestión del riesgo y en el cuidado del agua”, afirmó.

Una de las decisiones que más impacto generó fue devolver cerca del 70 % del suelo suburbano nuevamente a condición rural, una medida que, según explicó, buscaba preparar primero la ciudad en infraestructura vial, equipamientos colectivos y protección del recurso hídrico antes de permitir nuevas expansiones urbanas.

“La ciudad primero tenía que prepararse para crecer. Pereira es una ciudad muy atractiva para vivir, pero antes había que fortalecer las vías, el recurso hídrico y los servicios públicos”, señaló.

Y cuál fue el resultado

La hoy gerente de Aguas y Aguas sostiene que esa decisión permitió proteger zonas estratégicas del Paisaje Cultural Cafetero y evitar un crecimiento desordenado que habría incrementado los riesgos ambientales.

Posteriormente asumió la Secretaría de Infraestructura de Risaralda, cargo desde el cual enfrentó algunos de los años más difíciles para la red vial del departamento, marcados por la pandemia y las intensas temporadas de lluvias.

Durante ese periodo gestionó cerca de 130.000 millones de pesos ante el Gobierno Nacional para atender emergencias, reconstruir puentes, intervenir carreteras y sacar adelante escenarios deportivos para los Juegos Nacionales.

“Muchas veces me tocaba ponerme las botas para recorrer las emergencias y luego viajar a Bogotá a gestionar recursos. Era la única manera de responderles a las comunidades”, recordó.

Sin embargo, uno de los episodios que más la marcó fue observar las dificultades que enfrentaban comunidades indígenas y campesinas para movilizarse después de la caída de varios puentes.

“Cuando uno ve lo que tienen que caminar las comunidades por falta de un puente entiende que todo el esfuerzo vale la pena”, expresó.

El reto de recuperar Aguas y Aguas

El desafío más reciente llegó con la gerencia de Aguas y Aguas de Pereira. Según explicó, durante el proceso de empalme encontró una empresa con dificultades financieras, equipos obsoletos y múltiples inversiones aplazadas.

Recibimos una empresa con pérdidas cercanas a los 8.500 millones de pesos. Esa era nuestra principal preocupación“, aseguró.

La estrategia consistió en revisar contratos, fortalecer la eficiencia administrativa, modernizar la tecnología y reinvertir los recursos en infraestructura.

El resultado, según las cifras entregadas por la gerente, fue un cambio significativo en apenas dos años.

En 2024 la empresa cerró con utilidades superiores a 21.500 millones de pesos y para 2025 alcanzó cerca de 22.000 millones, recursos que, en parte, fueron destinados por la administración municipal a nuevas inversiones para la ciudad.

Paralelamente, Aguas y Aguas renovó su parque automotor con nuevos equipos de lavado y succión para alcantarillados, carrotanques, maquinaria amarilla, vehículos operativos y equipos tecnológicos que permitirán responder con mayor rapidez a las emergencias y prepararse para un eventual fenómeno de El Niño.

Hay algo más grande

Pero el proyecto que concentra buena parte de sus esfuerzos es la futura Planta de Tratamiento de Aguas Residuales (PTAR), considerada una de las obras ambientales más importantes en la historia de Pereira.

La gerente explica que actualmente todas las aguas residuales generadas en hogares, comercios e industrias terminan llegando al río Otún sin un tratamiento integral.

Todo lo que sale de un sanitario, una ducha o un lavamanos hoy termina en el río. Lo que buscamos con la PTAR es devolver esa agua tratada en un 95 % y garantizar un mejor futuro ambiental para Pereira“, afirmó.

La iniciativa, agregó, tuvo que comenzar prácticamente desde cero en 2024, luego de que intentos anteriores fracasaran por problemas financieros y técnicos.

Con esa experiencia acumulada en el ordenamiento territorial, la infraestructura, la gestión del riesgo y ahora el saneamiento básico, Mónica Paola Saldarriaga considera que el mayor reto de Pereira ya no será únicamente crecer, sino hacerlo sin comprometer el agua que necesitarán las próximas generaciones.

Hoy siento que mi mayor responsabilidad es asegurar el recurso hídrico para el futuro de Pereira. Esa es la tarea que debemos dejarles a quienes vienen detrás de nosotros“, concluyó.

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