La familia sostiene que AsmetSalud argumentó problemas administrativos para no autorizar un examen urgente.
“Siento que están jugando con la vida de mi hija”. Con esa frase, Duván Londoño resumió la crisis que atraviesa su familia mientras intenta conseguir atención especializada para la menor de 10 años, diagnosticada con problemas cardíacos y dependiente de medicamentos permanentes.
Londoño, quien además es edil de la comuna 10 de Dosquebradas, aseguró que desde hace ocho meses enfrenta trámites, demoras y negativas a los procedimientos médicos requeridos por su hija.
Según explicó, Xiomara, su hija, comenzó a presentar complicaciones hace aproximadamente un año y desde entonces la remitieron a diferentes centros asistenciales, donde los especialistas ordenaron nuevos exámenes para determinar el alcance de su condición cardíaca.
Sin embargo, la familia asegura que Asmet Salud nunca autorizó oportunamente varios de los procedimientos, pese a que los médicos decían que los exámenes pendientes eran prioritarios para continuar el tratamiento.
“Me tocó meter tutela para que la atendieran”, afirmó Londoño, quien aseguró que incluso ha tenido que desplazarse hasta Cali para intentar avanzar en el proceso médico de la menor.
Todo un viacrucis
De acuerdo con su relato, en la Fundación Valle del Lili le informaron que el procedimiento sí podía realizarse, pero que existían asuntos administrativos pendientes relacionados con la EPS.
Mientras, Xiomara depende de medicamentos permanentes para controlar su condición. Su padre aseguró que el tratamiento mensual supera los 400.000 pesos, costo que la familia tuvo que asumir mientras avanzan los trámites médicos.
Además de los medicamentos, Londoño calcula que, entre viajes, traslados y otros gastos asociados al proceso médico ya ha invertido entre dos y tres millones de pesos.
¿Y la niña?
La situación también ha afectado la vida cotidiana de la menor. Según relató la familia, la niña no puede practicar deporte ni realizar esfuerzos físicos prolongados porque rápidamente presenta agotamiento y alteraciones cardíacas.
“Yo no puedo correr mucho. No puedo jugar, y me hace falta porque a veces me siento alejada de las otras personas”, aseguró la menor en una entrevista con 360 Noticias.
Xiomara aseguró además que en varias oportunidades las atenciones médicas se retrasan y que algunos procedimientos tardan demasiado tiempo en ser programados.
“Yo quiero seguir viviendo feliz con mi familia y poder correr sin que se me agite el corazón”, agregó. Hasta el momento, la familia continúa a la espera de que el examen especializado lo autorice la EPS para definir el tratamiento médico que necesita Xiomara.
