Damnificados aseguran que todavía esperan asistencia mientras intentan recuperar sus viviendas y volver a trabajar.
El terremoto no solo dejó viviendas destruidas. También golpeó a quienes dependían de las ventas diarias para sobrevivir. Una mujer adulta mayor que se ganaba la vida comn la venta de café en el sector de Invico y varios vendedores informales aseguran que todavía esperan apoyo para enfrentar las pérdidas.
En medio de la emergencia, las historias de quienes vivían del llamado rebusque muestran otra de las consecuencias del sismo. Para estas familias, dejar de trabajar significa quedarse sin dinero para comprar alimentos, pagar el arriendo de una casa que ya no tienen y responder por las necesidades personales.
Uno de los testimonios es el de Angelo, quien asegura que en Pereira hay miles de vendedores informales afectados por la situación económica que dejó el terremoto.
“En el Lago hay más de 2.000 vendedores que están esperando la ayuda del Gobierno”, afirmó.
Según su relato, algunos trabajadores todavía no reciben alimentos pese a las necesidades que enfrentan.
“No les ha llegado ni una libra de arroz, ni un huevo, ni una panela”, sostuvo.
Esperan por las ayudas
El reclamo de los vendedores no es solo por alimentos. Angelo también cuestionó la distribución de los recursos que han llegado durante la emergencia.
“Las ayudas que están llegando no se sabe para dónde se están yendo”, manifestó.
El vendedor informal aseguró que durante una jornada llegaron camiones que, según les informaron, llevaban ayudas destinadas a los trabajadores informales, pero posteriormente no conocieron cuál fue su destino.
“Esta mañana llegaron unos camiones que supuestamente eran para los vendedores y se desaparecieron. Entonces, ¿dónde están?”, cuestionó.
Vendía café y quedó sin ingresos
Entre las personas afectadas está el relato de María Esperanza Montoya, una mujer adulta mayor que vendía café en Invico. Esa era su única forma de subsistencia.
Su caso es el de quienes dependían de pequeñas ventas para conseguir diariamente el dinero necesario para mantener sus hogares y que, después del terremoto, encuentran dificultades para regresar a sus actividades.
El problema no termina en la pérdida de mercancía o de un lugar para trabajar. Para quienes viven de las ventas del día, cada jornada sin actividad representa menos recursos para alimentarse y cumplir con sus obligaciones.
Alcaldía anunció apoyo para los vendedores
Mientras los damnificados reclaman que las ayudas todavía no llegan, la Alcaldía de Pereira anunció medidas económicas para los trabajadores afectados.
El municipio informó que más de 3.000 vendedores informales registrados recibirán un capital semilla de $1 millón para reponer mercancía o reactivar sus actividades económicas.
También se anunció un subsidio de arrendamiento de $500.000 mensuales durante tres meses para las familias damnificadas que cumplan las condiciones establecidas, además de alivios en servicios públicos durante ese periodo.
Sin embargo, para acceder a estos beneficios es necesario estar identificado dentro de los registros de damnificados. La alcaldía anunció que los requisitos y condiciones serían dados a conocer este 20 de agosto.
El reclamo ahora es poder trabajar
Para los vendedores informales, la ayuda económica representa solo una parte de la solución. Su principal preocupación es recuperar la posibilidad de generar ingresos.
“Hay vendedores que en este momento no tienen nada ni para comer, tienen hijos, tienen familia, necesitan pagar arriendo, necesitan pagar todo”, explicó Angelo.
La situación se vuelve todavía más compleja porque buena parte de sus clientes y de su actividad económica estaba concentrada en sectores afectados por el terremoto.
“¿Cómo lo van a pagar si todo el centro de Pereira está dañado?”, preguntó.
