Un allanamiento abrió la nueva línea judicial sobre presuntos apoyos, rutas de distribución y control territorial.
La captura en flagrancia de Octavio Alberto Valencia Vargas, conocido como alias “Cachetes” o “Capibara”, es quizá el inicio de una nueva investigación sobre quién estaría detrás del supuesto control de microtráfico en el barrio Belmonte, una de las zonas con mayor movimiento nocturno de Pereira.
La diligencia de registro y allanamiento, ejecutada por investigadores de la SIJIN de la Policía Metropolitana de Pereira, en coordinación con SIPOL, Inteligencia Militar y la Fiscalía, permitió la incautación de una escopeta artesanal, 300 dosis de marihuana y elementos de dosificación.
Pero el foco judicial ya no está únicamente en el capturado. La pregunta que hoy analizan los investigadores es otra: si alias “Cachetes” operaba solo o hacía parte de una estructura con apoyo en ese sector.
Control cerca de discotecas
La información conocida por 360 Noticias, en una de las hipótesis más fuertes, apunta al capturado como el presunto responsable de regular la venta de marihuana en el barrio Catalán, especialmente cerca de locales de entretenimiento nocturno.
Un expediente oficial dice que aún está por establecer si existía una red con funciones específicas. Es decir, que se encargaba de almacenar, distribuir, vigilar el sector y hacer el posible recaudo de dinero producto de la venta.
La cantidad de dosis halladas y el material de empaque aumentan la sospecha de que en el lugar había algo más. Tal vez, una actividad organizada de comercialización de estupefacientes.
¿Quién lo protegía?
Tras el hallazgo, ahora se busca determinar si alias “Cachetes” contaba con personas encargadas de alertarlo sobre movimientos policiales o de custodiar el punto.
Además, la presencia de un arma de fuego artesanal dentro del inmueble indica que este elemento podría tener dos funsiones: protección del territorio o intimidación frente a disputas por el expendio.
Para las autoridades, el armamento es clave para asegurar el control de zonas de venta y para responder a otras estructuras delincuenciales. Por eso, la línea más delicada del caso no es sólo la captura, sino el posible respaldo que le permitía sostener el negocio.
Ya figuraba en expedientes
Valencia Vargas tiene un pasado judicial conocido. Tras el allanamiento se confirmó que había cumplido una condena de cinco años entre 2010 y 2015 por tráfico de estupefacientes.
En ese proceso, lo señalaron de ocultar droga en mercancía que se enviaba desde el aeropuerto Matecaña hacia Estados Unidos. Este antecedente, ahora vuelve a tomar peso dentro del nuevo proceso.
Asimismo, en el Sistema Penal Oral Acusatorio (SPOA) registra anotaciones como indiciado por los delitos de tráfico de estupefacientes (2010) y violación a derechos patrimoniales de autor (2007).
El caso apenas comienza, mientras la investigación judicial avanza sobre una línea clara: ¿Había un punto de expendio consolidado en Belmonte? De ser así, quiénes podrían estar detrás del control de la renta ilegal.
Por eso, la captura de alias “Cachetes”, más que el final de un operativo, parece ser el inicio de una investigación sobre la forma en que el microtráfico se estaría moviendo alrededor de la vida nocturna de Pereira.
