La seguridad, la salud y la continuidad del proyecto político del Gobierno marcan el pulso electoral de 2026.
En Colombia, la campaña presidencial de 2026 comenzó a tomar forma mucho antes de que los candidatos salieran a las plazas. No lo están haciendo desde las tarimas, sino desde la percepción ciudadana sobre la seguridad, el rumbo del país y el balance de más de tres años del Gobierno Petro.
La más reciente medición de Colombia Opina, elaborada por Invamer, dibuja un mapa electoral que no sólo perfila favoritos, sino que deja al descubierto una fractura política que atraviesa al país de lado a lado.
Hoy, la disputa no parece estar definida únicamente por nombres propios. En el fondo, la elección empieza a configurarse como un referendo político entre quienes respaldan la continuidad del actual proyecto de gobierno y quienes buscan un giro de timón.
Un puntero claro, pero un país dividido
La encuesta ubica a Iván Cepeda como el principal referente de la carrera presidencial, con 44,3 % de intención de voto en primera vuelta, muy por encima de Claudia López, quien registra 21,5 %, y de Sergio Fajardo, con 19,8 %.
Más allá del dato, la cifra revela una ventaja considerable en el punto de partida electoral. Sin embargo, el elemento que más inquieta está en la lectura de la segunda vuelta.
En varios escenarios, Cepeda conserva la delantera: frente a Abelardo de la Espriella marca 54,6 % contra 42,6 %; frente a Paloma Valencia alcanza 51,2 % frente a 46,6 %.
El mensaje es claro, el bloque afín al Gobierno mantiene una base electoral sólida, mientras la oposición aún no logra consolidar una candidatura única capaz de reunir el voto de rechazo.
La elección se juega en el terreno del petrismo
Uno de los resultados más inquietantes de la encuesta no se refiere a un candidato, sino a una definición ideológica. Ante la pregunta sobre si los colombianos votarían por un aspirante cercano al Gobierno o por uno en oposición, los encuestados respondieron prácticamente en empate:
- 48,7 % por un candidato en oposición
- 47,8 % por uno a favor del Gobierno
La diferencia, estadísticamente mínima, confirma que Colombia llega a la presidencial en un escenario de polarización casi perfecta. La contienda, en este momento, no parece una carrera entre figuras individuales, sino una batalla entre dos visiones de país.
El miedo a la inseguridad marca el voto
Pero la encuesta también muestra que la emoción dominante no es el entusiasmo político, sino la preocupación. En la consulta por los temas en los que debe enfocarse el próximo presidente, la ciudadanía ubica en primer lugar:
- salud: 55,3 %
- inseguridad: 51,6 %
- desempleo: 29,1 %
- economía: 27,7 %
Aún más diciente resulta la pregunta sobre el principal problema del país, donde el orden público alcanza 36,9 %, superando a las necesidades básicas y al desempleo.
La lectura es inevitable: la violencia, la presencia de grupos armados ilegales y la percepción de pérdida de control territorial vuelven al centro del debate nacional.
En regiones golpeadas por el conflicto, como el Pacífico, el Cauca, el Catatumbo y zonas del Eje Cafetero, este dato cobra especial relevancia.
Fuerzas Militares recuperan respaldo
En medio de ese contexto, las instituciones mejor valoradas son precisamente las relacionadas con la seguridad. La encuesta reporta imagen favorable de:
- Fuerzas Militares: 81,4 %
- Policía: 69,0 %
Este nivel de respaldo puede convertirse en un factor decisivo dentro del discurso electoral, especialmente para candidaturas que centren su narrativa en autoridad, orden y control territorial.
Petro, entre la recuperación y el desgaste
El actual presidente mantiene un escenario de opinión dividido. La medición muestra:
- 47,3 % aprueba su gestión
- 48,9 % la desaprueba
Aunque el margen sigue siendo estrecho, la cifra sugiere una ligera recuperación frente a mediciones previas y confirma que el mandatario conserva un núcleo de respaldo significativo.
En otras palabras, el Gobierno llega al año electoral sin hegemonía, pero tampoco en condición de derrota.
La campaña apenas inicia su recta final, pero la encuesta deja una conclusión clara: Colombia entra a 2026 con la seguridad como principal preocupación, una sociedad dividida en dos grandes bloques y una elección que, más que escoger un nombre, parece definir el rumbo político del país.
