La joven de 23 años permanece a la espera de una valoración especializada tras sufrir graves heridas en la cara y un brazo.
Las heridas son imposibles de ocultar. Una profunda lesión en la nariz, desgarros en el rostro y una mordedura grave en uno de sus brazos mantienen a Angie Marcela Hernández en medio de un proceso médico que, horas después del ataque, todavía no tiene un desenlace claro. Mientras espera su remisión al Hospital San Jorge para determinar si requiere una cirugía reconstructiva, teme que las autoridades decidan sacrificar a su perro.
La historia comenzó este miércoles al mediodía en una vivienda del barrio San Joaquín de Pereira. Un pitbull atacó a su propia dueña. Minutos después, uniformados de la Policía tuvieron que intervenir para salvarguardar .
360 Noticias tuvo acceso a las fotografías que muestran la violencia del ataque. En una de ellas se observa una grave lesión en la zona nasal. El canino prácticamente le arrancó la nariz, mientras que otra muestra una herida abierta en uno de sus brazos. Sin embargo, la situación que hoy enfrenta Angie no termina con las lesiones visibles.
Un recorrido entre hospitales
Tras la emergencia, a la joven la trasladaron inicialmente al Hospital San Joaquín. Posteriormente la remitieron a la Clínica Comfamiliar, donde esperaba recibir atención especializada para las lesiones faciales. Sin embargo, hasta este jueves en la tarde esperaba una definición.
Personas cercanas a la joven señalaron que ahora se espera su traslado al Hospital Universitario San Jorge, donde especialistas evaluarían la posibilidad de una intervención quirúrgica.
En las últimas horas, la incertidumbre acompañó a Angie. Más allá del dolor físico, ahora enfrenta preguntas para las que todavía no tiene respuesta: cuánto tardará su recuperación, qué secuelas dejará el ataque y si será necesario someterse a procedimientos reconstructivos.
“No fue culpa del perro”
Un aspecto de esta historia, hoy sorprende incluso a quienes conocen los detalles del caso. A pesar de las graves lesiones, “dijo que la culpa no fue totalmente del animal”. Según, la joven le dijo a personas cercanas, que el perro estaba alimentándose cuando ella se acercó demasiado a su rostro. Por esa razón insiste en que no sea sacrificado.
Mientras permanece pendiente de su evolución médica, al canino lo trasladaron al Centro de Bienestar Animal de Ukumarí, donde permanece bajo observación y custodia de las autoridades.
Será un inspector quien determine las medidas que se adoptarán frente al perro una vez se revisen las circunstancias del ataque y los elementos recopilados dentro de la actuación administrativa.
Por ahora, la historia permanece suspendida entre dos incertidumbres. En una sala médica, Angie espera por una cirugía para reconstruir parte de su rostro. En otro punto de la ciudad, el perro que la atacó podría enfrantar una decisión difícil.
