La recompensa llegó a $5.000 millones. Inteligencia militar creó una burbuja para ubicar a los presuntos autores de atentados.
La ofensiva terrorista que en menos de 24 horas golpeó a Cali, Palmira, Jamundí y el corredor de la vía Panamericana llevó al Gobierno a activar una respuesta militar y de inteligencia de máxima prioridad.
En el centro de la investigación aparece alias ‘Marlon’, señalado por el Ministerio de Defensa como el principal articulador de una estructura criminal que opera entre el norte del Cauca y el sur del Valle.
Desde Palmira, durante un consejo extraordinario de seguridad, el ministro de Defensa, Pedro Arnulfo Sánchez, anunció una de las recompensas más altas fijadas por el Estado colombiano para la captura de un cabecilla armado: $5.000 millones por información que conduzca a alias ‘Marlon’.
La medida se adoptó tras los atentados ocurridos en Cali y Palmira, que, según las autoridades, comparten un mismo patrón criminal: el uso de vehículos acondicionados con explosivos, incluso con apariencia de transporte escolar, para atacar instalaciones militares en zonas urbanas.
Los sospechosos
El ministro calificó los hechos como una “muestra de debilidad de una estructura criminal”, y señaló directamente a alias ‘Marlon’, junto con alias ‘Max Max’ y ‘Oso Yogui’, como los presuntos cerebros de la ofensiva terrorista.
De acuerdo con la información oficial, las autoridades ya avanzan en la trazabilidad de los automotores utilizados en los ataques y aseguraron tener identificados a los propietarios de los vehículos involucrados, un elemento clave dentro de la investigación judicial.
El Gobierno anunció el despliegue de ocho nuevos pelotones del Ejército a mediados de mayo, el refuerzo posterior con 12 pelotones adicionales, así como la llegada de unidades blindadas que serán focalizadas en el corredor Timba Valle–Timba Cauca.
Además, se confirmó la conformación de una burbuja de inteligencia exclusiva integrada por unidades especializadas de la Fuerza Pública, con la misión de ubicar y neutralizar a los objetivos de alto valor priorizados.
La ofensiva también incluirá acciones contra cultivos ilícitos, minería ilegal, invasiones de predios y redes de extorsión, especialmente aquellas que, según el ministro, operan desde centros de detención temporal.
