El vertedero recibe residuos de Pereira y otros 22 municipios. El Ministerio Público manifestó preocupación por su vida útil.
Cada bolsa de basura que desaparece de una esquina de Pereira termina, inevitablemente, en el mismo punto. Ese lugar, ubicado en Combia y que, durante años fue invisible para la conversación cotidiana de la ciudad, hoy se convirtió en el centro de una inquietud que supera la crisis actual del aseo: “el tiempo de vida útil del relleno sanitario que recibe residuos de la ciudad”.
La preocupación se expuso durante la intervención de la Personería Municipal ante el Concejo de Pereira, en medio del debate por la emergencia en la recolección de basuras que afecta distintos sectores de la capital del departamento.
Más allá de la acumulación de residuos en calles y avenidas, la discusión abrió un frente aún más delicado: el futuro del sitio de disposición final. Según el material expuesto por el Ministerio Público, existe alarma por el tiempo de operación restante de La Glorita.
En un documento, estarían los datos precisos del vertedero que, de acuerdo con los antecedentes citados, estaría cerca de cumplir el ciclo para el que fue concebido tras más de dos décadas de funcionamiento.
El dato no es menor
A este relleno sanitario no sólo llegan los residuos de Pereira. También recibe desechos de 22 municipios del Eje Cafetero, lo que lo convierte en una infraestructura crítica para la región.
La dimensión del problema plantea interrogantes que van más allá de la coyuntura actual del servicio de aseo. ¿Qué ocurrirá con la disposición final de los residuos si el vertedero agota su vida útil? ¿Está preparada la ciudad para enfrentar un escenario de cierre o limitación operativa?
Durante su intervención, la Personería llamó la atención sobre la necesidad de que las autoridades asuman una discusión técnica y urgente sobre el futuro de la gestión integral de residuos sólidos.
La alerta se suma a la crisis visible en las calles, donde la acumulación de basura ha incrementado la presión sobre el sistema. Mientras la ciudadanía exige una pronta normalización en la recolección, en el fondo hay otra preocupación estructural.
La Glorita, que por años soportó la carga de Pereira y otros municipios, aparece ahora como uno de los puntos más sensibles dentro del debate institucional.
