El Comandante de la Policía Metropolitana habló de un reacomodamiento armado, ligado a Cordillera.
Con un balance de 20 homicidios en el área metropolitana en el arranque del año, la Policía investiga la reconfiguración violenta del crimen organizado, marcada por disputas territoriales, mandos visibles y una estrategia de expansión que apunta a Dosquebradas ante la resistencia que han encontrado en Pereira.
La advertencia se hizo pública este viernes, en rueda de prensa, con nombres propios y una hipótesis central: la existencia de una sola estructura que intenta consolidarse a sangre y fuego. El anuncio lo hizo el coronel Óscar Ochoa, comandante de la Policía Metropolitana, desde el municipio de Dosquebradas.
Allí detalló que los equipos de inteligencia e investigación criminal avanzan en las pesquisas contra actores delincuenciales plenamente identificados, varios de ellos ya conocidos, por su presunta participación en homicidios selectivos, control barrial y cobros violentos.
Según el oficial, alias Juangui es señalado como pieza clave del brazo armado de Cordillera y, de acuerdo con las indagaciones, sería responsable de muertes por encargo desde hace más de un año, tanto en Pereira como en el municipio industrial.
Su nombre, aparece de manera reiterada en reportes. Lo identifican como eje de una red que no logra imponerse en Pereira y que, por ello, estaría trasladando su centro de operaciones hacia Dosquebradas.
Los nombres detrás del control territorial
El coronel Ochoa fue explícito al enumerar a otros presuntos integrantes y operadores clave. Mencionó a alias Tatuado, también conocido como El Rolo, a quien se le atribuye la tarea de tomar el control en distintos barrios de Dosquebradas, mediante intimidación, amenazas y violencia selectiva.
Este nombre ya había sido documentado por Noticias 360 Digital en reportajes anteriores, donde se le vincula con intentos de expansión criminal y disputas internas.
En la misma línea aparece alias Gorras, identificado por la Policía como el presunto responsable del control criminal en sectores como Pueblo Sol y Camilo Torres. Su ascenso se habría dado tras la captura de alias Negro Harold y el homicidio de alias Viejo Jhon, dos hechos que, según el oficial, dejaron vacíos de poder rápidamente ocupados por nuevos mandos armados.

Otro nombre señalado fue alias Jarras, a quien las autoridades atribuyen participación en recientes hechos de violencia letal en el municipio. A esta lista se suma alias Cristian, mencionado por el coronel como parte del grupo de sujetos bajo análisis, en un proceso que busca establecer si todos responden a una misma línea de mando.
La hipótesis policial es contundente: se analiza si estos hombres pertenecen a una sola estructura criminal dirigida por alias Juangui, con roles diferenciados pero un objetivo común: el dominio territorial y el control de rentas ilegales.
Homicidios, disputa y la presión sobre Dosquebradas
Las cifras, al parecer, son el rostro del diagnóstico. Sólo en enero de 2025, Dosquebradas registra cinco homicidios, mientras Pereira suma once y La Virginia reporta cuatro. Para los investigadores, estos números no son casuales: reflejan una pugna por el control criminal en corredores estratégicos del área metropolitana.
El coronel Ochoa señaló que la estructura no ha logrado consolidar el control en Pereira, donde la presión policial, las capturas y el trabajo de inteligencia han contenido su avance. Esa resistencia, explicó, habría motivado un giro operativo hacia Dosquebradas, municipio donde los delincuentes buscan posicionarse con rapidez, aprovechando reacomodos recientes.
En reportajes previos, Noticias 360 Digital ya había documentado la presencia y el accionar de alias Tatuado (El Rolo), Gorras, Jarras y Juangui, con testimonios de fuentes judiciales que advertían de un aumento de amenazas y homicidios selectivos. La rueda de prensa de este viernes confirma y amplía ese panorama, ahora con respaldo oficial.
Para la Policía Metropolitana, el reto inmediato es romper la cadena de mando, aislar a los presuntos cabecillas y evitar que Dosquebradas se convierta en el nuevo epicentro de la violencia. “No son bandas sueltas”, insistió el coronel, al subrayar que la lectura integral del fenómeno es clave para desarticularlo.
El mensaje final fue directo y sin concesiones: “están identificados y las operaciones para ubicarlos están en marcha. Los vamos a capturar”, dijo Ocho.
En este escenario cada homicidio redefine el mapa criminal, la advertencia oficial es que el Estado no permitirá que estas disputas se normalicen. La investigación, aseguró la Policía, apenas entra en su fase más decisiva.
