Así cayó la banda que vendía tusi y coca en zona rosa de Dosquebradas

In Judicial
julio 21, 2025

El grupo delincuencial generaba $110 millones mensuales y afectaba entornos escolares y turísticos.

De madrugada. Agentes de la Policía Nacional, acompañados por personal de inteligencia e investigadores judiciales, ejecutaron los operativos de captura simultánea en los municipios de Dosquebradas (Risaralda) y Cali (Valle del Cauca).

En total, siete personas quedaron detenidas. Todas señaladas de integrar una red criminal dedicada al tráfico de drogas sintéticas y cocaína en la zona rosa de Dosquebradas. En especial en la Badea, uno de los sectores más concurridos de la ciudad.

La operación “Renacer” se planeó durante varios meses. Estuvo liderada por la Fiscalía General de la Nación y la ejecutaron unidades especializadas de la Policía.

Esta acción de alto impacto busca desarticular estructuras que delinquen en contextos de entretenimiento nocturno, turismo y, lo más grave, cerca de entornos escolares.

A los capturados los identificaron con los alias de Santa (el cabecilla), Niche, Gordo, Lucho, Marín, Bigotes y Muelas. Todos tenían orden judicial por los delitos de tráfico, fabricación o porte de estupefacientes y uso de menores en la comisión de delitos.

Según las autoridades, esta organización actuaba bajo las órdenes y con el apoyo de la estructura criminal Cordillera.

¿Qué hacían los menores?

La investigación reveló que la banda tenía un método criminal cuidadosamente estructurado: captaban a menores de edad para que actuaran como “campaneros” y mensajeros de droga.

Les entregaban dosis de tusi y cocaína, para que las transportaran hasta el interior de discotecas, bares y puntos de encuentro frecuentados por jóvenes y turistas.

Algunos de los menores también eran utilizados para realizar entregas rápidas a consumidores en las afueras de colegios y parques, a plena luz del día.

En algunos casos, los expendios se camuflaban en ventas ambulantes, como puestos de comida o de accesorios.

La renta criminal de esta red está estimada en 110 millones de pesos mensuales. El dinero se movía en efectivo y a través de sistemas informales, lo que dificultó durante meses el rastreo de los líderes.

El punto de mayor concentración de ventas estaba en la zona de discotecas de La Badea, aunque el radio de acción también alcanzaba a sectores de Pereira.

Según la Policía, la operación impactó directamente la seguridad de al menos 1.500 estudiantes que estaban en riesgo por la presencia de estos expendedores cerca a instituciones educativas del municipio de Dosquebradas y en sectores frecuentados por jóvenes.