Policía calcula que 10.000 jóvenes y 4.000 motos están vinculados a los piques

In Eje Cafetero
septiembre 23, 2026

La institución enfrenta dificultades normativas para regular directamente esta comunidad y aplica controles.

El fenómeno de los piques ilegales ya tiene cuatro puntos críticos identificados por la fuerza pública. Allí las autoridades concentran operativos para contener maniobras peligrosas y las afectaciones que generan en la movilidad.

El coronel Óscar Ochoa, comandante de la Policía Metropolitana de Pereira, entregó los detalles durante una sesión del Concejo Municipal, en la que explicó la dimensión de esta actividad y las dificultades que enfrenta la institución para ejercer control sobre quienes participan.

De acuerdo con el oficial, la problemática no se concentra exclusivamente en la Villa Olímpica. Belmont, San Joaquín y San Marcos también hacen parte de los sectores que requieren atención policial

En Dosquebradas, por ejemplo, la vigilancia se extiende a la vía principal y otros corredores utilizados para estas prácticas.

Más de 10.000 jóvenes

La Policía calcula que alrededor de 10.000 jóvenes y 4.000 motocicletas estarían relacionados con este fenómeno. El comandante explicó que se trata de una comunidad dispersa, compuesta por personas que utilizan diferentes tipos de motocicletas.

Asimismo, identificaron horarios específicos en los que aumenta la actividad. Los principales controles se desarrollan los viernes y domingos entre las 8:00 y las 11:00 de la noche, cuando se incrementan las maniobras y concentraciones.

Ochoa señaló que durante la intervención de estos espacios se han realizado más de 32 operativos, junto con 24 acciones de vigilancia aérea mediante drones.

A través de un video que se expuso ante los concejales, las autoridades mostraron la presencia de menores de edad, niños de entre 11 y 14 años, al frente del volante; además del consumo de sustancias estupefacientes.

Policía plantea cambiar las vías

Una de las propuestas presentadas ante el Concejo consiste en intervenir la infraestructura de la Villa Olímpica, con el propósito de dificultar las maniobras utilizadas durante los piques.

La estrategia contempla estudiar la instalación de bandas sonoras, modificaciones en la geometría vial, señalización, zonas de prohibición y carriles más angostos en algunos corredores considerados críticos. La intención es reducir las condiciones que facilitan las acrobacias sobre las motocicletas.

“La Villa hay que regularla y hay que sacar y hay que controlar a esa comunidad”, afirmó el coronel Óscar Ochoa durante su intervención.

El comandante sostuvo que la institución ha tenido que utilizar las herramientas disponibles en el Código Nacional de Tránsito y el Código Nacional de Seguridad y Convivencia Ciudadana, ante la ausencia de una regulación específica que permita abordar de manera directa todas las características de esta actividad.

Las persecuciones

La Policía también expuso ante los concejales uno de los principales riesgos que enfrenta durante los procedimientos: intervenir directamente a un motociclista mientras ejecuta una maniobra peligrosa puede desencadenar un accidente de mayores proporciones.

El coronel explicó que una caída podría involucrar al propio conductor, a otros vehículos o incluso a edificaciones cercanas. Por esa razón, la institución busca que las intervenciones se realicen bajo procedimientos que reduzcan la posibilidad de lesiones o muertes durante los controles.

“Si le salgo a hacer un pare a una motocicleta que va haciendo una maniobra peligrosa, puede caer, perder la vida, quedar inválido y si viene un carro al lado lo puede atropellar”, explicó Ochoa.

La autoridad considera que el problema requiere algo más que presencia policial. El planteamiento expuesto ante el Concejo incluye educación, control, regulación y modificaciones físicas de los corredores, con el propósito de reducir progresivamente los espacios donde se realizan estas prácticas.

El comandante también advirtió que los controles deben ir más allá de la Villa Olímpica. Si los participantes trasladan las actividades hacia otros sectores, la Policía pretende desplazar allí sus operativos para mantener la vigilancia sobre las maniobras peligrosas.

Durante la sesión, Ochoa explicó que la concentración de motociclistas debe abordarse también desde una perspectiva de convivencia, debido a que las reuniones pueden generar ruido, congestión, cierres viales y molestias entre residentes y conductores.

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