La ciudad proyecta entre 500 y 600 viviendas de interés social para atender la demanda habitacional tras el terremoto.
Más de 70.000 pereiranos acudieron al registro de damnificados tras el terremoto del pasado 10 de agosto, una cifra que llevó a la administración municipal a realizar un proceso de verificación para determinar cuáles hogares requieren atención prioritaria.
De ese total, la Secretaría de Vivienda estableció un registro de 4.000 viviendas que deben intervenir mediante la estrategia Techos Dignos, creada para responder inicialmente a uno de los daños más frecuentes dejados por el movimiento telúrico: las afectaciones en las cubiertas.
La intervención contempla la entrega de tejas y otros elementos necesarios para recuperar las estructuras deterioradas.
La administración municipal aseguró que la estrategia se financiará con recursos propios, mientras avanza la gestión de materiales y la articulación con proveedores del sector privado.
La afectación no se concentró en un solo punto de la ciudad. Entre los sectores mencionados por la Secretaría de Vivienda aparecen Villavicencio, la zona céntrica y Boston, donde numerosas familias reportaron daños en los techos de sus casas.
La respuesta comenzó durante los primeros días de la emergencia. Según la dependencia, se habilitaron dos alojamientos temporales de los cinco previstos y, en conjunto, se brindó atención a más de 1.300 familias con alimentación y asistencia humanitaria.
Ahora la administración busca pasar de la atención inmediata a una etapa de recuperación habitacional.
Lo que se viene
Para ello, también espera las directrices del Gobierno Nacional frente a los programas de vivienda de interés social y vivienda de interés prioritario que se articularán con el denominado Fondo Milagro.
Aunque todavía no existe una cifra definitiva sobre cuántas viviendas de esos programas llegarán a Pereira, ya avanzan dos proyectos que estaban contemplados antes del terremoto. Uno está ubicado en el corregimiento de Cerritos y otro en la Comuna del Café, en el sector del Parque Industrial.
Entre ambos desarrollos se proyectan aproximadamente 500 a 600 viviendas de interés social, una oferta que se suma a las acciones de recuperación y que podría convertirse en uno de los componentes de la respuesta habitacional de la ciudad.
La Secretaría de Vivienda también plantea que la recuperación tendrá efectos sobre la economía local, debido al movimiento que puede generar en construcción, comercialización de inmuebles, servicios inmobiliarios y contratación de mano de obra.
Por ahora, el reto inmediato está en convertir el proceso de verificación de los damnificados en intervenciones concretas y llevar la recuperación hasta los hogares que permanecen con daños después del terremoto.
