La mayoría de infecciones respiratorias son virales. Usar antibióticos sin indicación médica favorece la resistencia bacteriana.
Fortalecer el sistema inmunológico mediante una alimentación equilibrada, una adecuada hidratación, el descanso y la actividad física continúa siendo la principal estrategia para reducir el riesgo de infecciones respiratorias.
A estas medidas se suman el lavado frecuente de manos, la ventilación de espacios y el uso responsable del tapabocas cuando una persona presenta síntomas respiratorios, según las recomendaciones respaldadas por las autoridades sanitarias.
Con la llegada de las temporadas de mayor circulación de virus respiratorios, la médica Andrea Giraldo hizo un llamado a cambiar la forma en que muchas personas enfrentan estas enfermedades. En lugar de esperar la aparición de la fiebre, la tos o el dolor de garganta, insistió en que la prevención debe convertirse en un hábito cotidiano.
“Los virus siempre van a existir. Lo que sí podemos hacer es darle a nuestro cuerpo mejores herramientas para responder cuando entremos en contacto con ellos”, explicó la profesional, al destacar que la salud no comienza en el momento de la enfermedad, sino mucho antes.
Para la médica, una adecuada hidratación permite que las mucosas de la nariz y la garganta funcionen como una barrera natural frente a los microorganismos.
A esto se suma una alimentación basada en frutas, verduras, proteínas de buena calidad, legumbres, frutos secos y grasas saludables, además de un descanso suficiente y la práctica regular de actividad física.
Giraldo también desmontó una de las creencias más frecuentes alrededor de la gripa. “No existe un alimento milagroso ni una vitamina mágica que impida que nos dé gripa. Lo que realmente hace la diferencia es la calidad de nuestra alimentación todos los días, no solamente cuando ya estamos enfermos”, afirmó.
Evitar la automedicación
La especialista recordó que medidas tan simples como lavarse las manos con agua y jabón, mantener ventilados los espacios cerrados y cubrirse con el antebrazo al toser o estornudar siguen siendo algunas de las formas más efectivas para disminuir la transmisión de virus respiratorios.
Cuando una persona presenta síntomas, la recomendación es permanecer en casa durante los días de mayor contagio y utilizar correctamente el tapabocas si debe salir, especialmente en lugares cerrados o con alta afluencia de personas.
Uno de los mensajes centrales de la médica estuvo dirigido a evitar la automedicación con antibióticos. “La gran mayoría de las infecciones respiratorias son causadas por virus, y los antibióticos solamente funcionan contra bacterias. Automedicarse no acelera la recuperación y sí puede favorecer la resistencia bacteriana, que hoy es uno de los mayores problemas de salud pública en el mundo”, advirtió.
Giraldo también invitó a cambiar la percepción sobre la fiebre. “Muchas veces le tenemos miedo, pero en la mayoría de los casos la fiebre es un mecanismo de defensa del organismo. Es una señal de que nuestro sistema inmunológico está trabajando”, señaló.
Asimismo, recomendó acudir a un servicio de salud cuando aparezcan signos de alarma como dificultad para respirar, dolor intenso en el pecho, somnolencia excesiva, confusión, deshidratación, fiebre persistente o un deterioro importante del estado general.
Estas medidas, a su juicio, son especiales cuando se trata de niños pequeños, adultos mayores, mujeres embarazadas y personas con enfermedades crónicas. “Un sistema inmunológico fuerte no se construye cuando aparece la enfermedad; se construye todos los días”.
