Las cosechas que normalmente se esperaban entre mayo y junio se desplazaron hacia junio y julio por la variabilidad climática.
La disminución de las lluvias provocará una menor floración de los cafetos y afectará el volumen de grano que se recolectará durante la cosecha principal en Risaralda. Esta es la proyección que hizo recientemente el Comité Departamental de Cafeteros.
En un diálogo con 360 Noticias, Yenni Andrea Díaz Martínez, directora ejecutiva encargada del comité de cafeteros, explicó que desde hace varios meses la institución puso en marcha programas preventivospara fortalecer las plantaciones antes de que las condiciones climáticas se tornen más severas.
“Cuando no hay agua, las floraciones se disminuyen y nuestros árboles se debilitan”, afirmó la dirigente, al señalar que el déficit de precipitaciones repercutirá directamente en el rendimiento de las fincas productoras.
La vocera del gremio reconoció que el impacto será inevitable. “Esperamos es una reducción de la cantidad de café que vamos a tener en nuestra cosecha principal”, aseguró.
Acciones preventivas
Entre las estrategias se implementó un programa de incentivos para promover la fertilización oportuna de los cultivos, con el propósito de mejorar su resistencia frente al estrés hídrico. La intención es disminuir las afectaciones que pueda ocasionar el prolongado periodo seco.
La responsable del Comité precisó que estas labores no evitarán por completo la caída en la producción, pero sí permitirán que las plantaciones lleguen en mejores condiciones al periodo de mayor impacto climático.
Otro de los efectos que ya observa el sector es la alteración del calendario agrícola. De acuerdo con la dirigente, la variabilidad del clima modificó el comportamiento habitual de las recolecciones, desplazando la cosecha que tradicionalmente se desarrollaba entre mayo y junio hacia los meses de junio y julio.
Risaralda reúne cerca de 19.000 productores distribuidos en unas 23.000 fincas, con aproximadamente 39.000 hectáreas sembradas de café, de las cuales alrededor de 35.000 corresponden a áreas tecnificadas y jóvenes.
El reto, según el gremio, será sostener la productividad de este sector estratégico en medio de un panorama climático cada vez más incierto.
