La familia interpuso una tutela, mientras denuncian retrasos y el paciente espera por una cirugía especializada fuera de Pereira.
Más de tres meses después de sufrir un accidente de tránsito que le provocó fracturas graves en una de sus piernas, Edwin Mauricio Garzón Hernández enfrenta una batalla distinta a la recuperación física. Por ahora, permanece hospitalizado mientras una infección compromete tejidos y hueso, y su familia advierte que cada día de espera aumenta el riesgo de amputación.
El pasado 3 de marzo de este año, el joven de 26 años inició un recorrido por varios procedimientos médicos y quirúrgicos en un intento por corregir las fracturas en tibia, peroné y tobillo de su pierna derecha. Sin embargo, las lesiones hoy presentan una mayor complicación.
La situación tomó un rumbo más complejo con el paso de las semanas. Según denuncia la familia, el paciente desarrolló una infección severa que agravó el cuadro clínico y obligó a los especialistas a plantear la necesidad de una intervención de alta complejidad para intentar salvar la extremidad afectada.
“Mi hermano llegó por unas fracturas y hoy estamos luchando para que no pierda la pierna”, aseguró Marcela Romero, hermana del paciente, quien ha encabezado las gestiones ante las entidades de salud para lograr una atención especializada.
La infección cambió el panorama
De acuerdo con el relato, durante el proceso de atención aparecieron complicaciones que ocasionaron una infección bacteriana agresiva. La situación alcanzó un nivel de gravedad que parte del material de osteosíntesis utilizado para tratar las fracturas quedó expuesto, al igual que zonas de tejido.
Los familiares sostienen que los médicos advirtieron sobre la necesidad de realizar un procedimiento de reconstrucción conocido como colgajo microvascular, una cirugía especializada que requiere personal altamente capacitado y recursos que no estarían disponibles actualmente en Pereira.
“Nos han explicado que la cirugía es urgente y que el tiempo juega en contra de él. Mientras más se demore, más difícil será salvar la pierna”, afirmó Romero. La preocupación de la familia aumenta cada día debido al deterioro progresivo de la herida y al riesgo permanente de nuevas complicaciones infecciosas.
La remisión
El principal reclamo de los familiares apunta a la demora en la autorización de una remisión hacia una institución de mayor complejidad que pueda practicar el procedimiento requerido. Según la mujer, las solicitudes médicas para trasladar al paciente enfrentan obstáculos administrativos que impiden concretar el traslado de manera oportuna.
“Llevamos semanas esperando una respuesta. Lo único que pedimos es que lo remitan a donde puedan operarlo. Cada día que pasa es una oportunidad menos para salvarle la pierna”, agregó la hermana del paciente.
La controversia llegó a los estrados judiciales. Mediante una acción de tutela, un juzgado ordenó garantizar la atención integral del paciente y adoptar las medidas necesarias para asegurar el tratamiento requerido. Sin embargo, el proceso entró en una nueva etapa debido a que la Nueva EPS impugnó, por lo que el expediente debe ser revisado por una instancia superior.
“No estamos pidiendo privilegios. Estamos pidiendo que le den la oportunidad de recibir la cirugía que necesita antes de que sea demasiado tarde”, completó Romero.
Por ahora, Edwin Mauricio Garzón Hernández continúa hospitalizado, mientras su familia espera que la remisión se concrete y que la intervención especializada llegue a tiempo para evitar una amputación que hoy aparece como una posibilidad cada vez más cercana.
