Asegura que cuatro años después del homicidio de su esposo no existen avances en la investigación que adelantan las autoridades.
Mientras 100 familias celebraban la entrega de títulos rurales, Luz Adriana Ortiz esperaba escuchar su nombre entre los beneficiarios. No ocurrió. Entonces decidió denunciar públicamente las amenazas, el asesinato de su esposo y lo que considera abandono del Estado.
La denuncia se produjo este sábado durante el acto oficial de entrega de 100 títulos de propiedad rural en Miralindo, municipio de La Virginia, durante un evento encabezado por autoridades agrarias y campesinas para formalizar la tenencia de tierras en este sector de Risaralda.
En medio de la jornada, Ortiz habló con 360 Noticias y relató que desde hace cuatro años enfrenta sola la crianza de sus hijos tras el asesinato de su esposo, Juan Ángel Vergara Moncada, un líder campesino de la zona que, según afirmó, trabajó durante años en la finca y defendió procesos asociativos relacionados con el acceso a la tierra.
La mujer aseguró que el crimen ocurrió en medio de conflictos derivados de invasiones registradas en el predio Miralindo y sostuvo que, antes de ser asesinado, su esposo había recibido amenazas. Según su versión, esas intimidaciones ocurrieron apenas días antes del homicidio.
Reclamo por impunidad
Ortiz manifestó que, pese al tiempo transcurrido, las investigaciones no muestran avances. Dijo que ninguna autoridad le ha entregado información concluyente sobre el proceso judicial ni sobre los posibles responsables del asesinato.
“Lo amenazaron un viernes y el domingo lo mataron”. Agregó que existen elementos suficientes para esclarecer lo ocurrido. Sin embargo, hasta ahora el caso permanece sin respuestas.
La campesina afirmó que durante estos cuatro años ha enfrentado amenazas constantes y actos de intimidación, entre ellos la muerte de animales de su propiedad y situaciones que, a su juicio, le han impedido vivir con tranquilidad.
Abandono institucional
La mujer señaló que tras el asesinato de su esposo quedó como cabeza de hogar de sus cuatro hijos y responsable del sostenimiento familiar, sin recibir ayudas institucionales por parte de entidades locales o nacionales.
Aseguró que, pese a las dificultades, trabaja la tierra y sostiene las siembras que dejó su esposo. Denunció su exclusión del listado de beneficiarios de la jornada de titulación y afirmó que esperaba recibir el lote que, según sostiene, su familia trabajó durante años.
