Las dificultades económicas llevaron a este hombre a hacer público el caso en redes sociales y pedir ayuda a las autoridades.
El llamado que hizo Yeison Lemus no es en apoyo a una campaña. Nació del límite humano y económico de un hijo que asegura que ya no tiene cómo sostener más la situación. Después de años enfrentando solo las crisis psiquiátricas de su madre, decidió hacer pública su historia para pedir ayuda e intervención.
El hombre asegura que el deterioro de la salud mental de su mamá y el riesgo que representa para su familia, lo obligaron a tomar medidas extremas. Hoy, dice, “la prioridad es evitar que termine en la calle y conseguirle atención institucional permanente“.
Esta semana, Lemus acudió a las redes sociales para contar la situación que enfrenta con su progenitora, una mujer de 65 años diagnosticada con trastorno bipolar afectivo desde los 17 años. Dijo que durante décadas la enfermedad estuvo controlada con medicamentos, lo que le permitió trabajar y sostener a su hijo en medio de múltiples dificultades económicas.
En un video, Lemus destacó que fue su madre quien, pese a la enfermedad, lo sacó adelante con la venta de alimentos y trabajos informales. Sin embargo, también contó que desde su infancia vivió episodios, en los que, la mujer presentaba conductas agresivas que lo obligaban a refugiarse en casas de familiares.
¿Qué pasó en los últimos años?
Sin embargo, hace cinco años, cuando la paciente cumplió 60 y los tratamientos farmacológicos dejaron de hacer efecto. De acuerdo con su versión, especialistas intentaron procedimientos en otra ciudad, pero ninguno produjo mejoría clínica sostenida.
Ante la imposibilidad de costear una hospitalización permanente, cuyo valor mensual superaría los dos millones de pesos, Lemus optó por alquilarle un pequeño apartamento cerca de su vivienda. Allí, afirma, la mantiene bajo estricta vigilancia para evitar que se haga daño o represente un riesgo para otros.
“Llevo cinco años pagando dos arriendos”, sostiene en su relato. Explica que sobrevive con un salario mínimo y que la carga económica ya es insostenible. A esto se suma, la manutención diaria de su madre, a quien debe llevarle alimentos, ropa y atender personalmente antes y después de su jornada laboral.
También, asegura que su esposa y su hijo de siete años también se han visto afectados por episodios de agresividad, razón por la que tomó la decisión de no mantener a su madre dentro de su núcleo familiar.
Actualmente, asegura, debe dos meses de arriendo del lugar donde permanece su progenitora y teme que la desalojen. Por ello, hizo un llamado directo a la Alcaldía, la Gobernación y la Secretaría de Salud para que evalúen su caso y le brinden una alternativa de internación digna.
El caso, según su testimonio, ya no es sólo una emergencia doméstica, sino una solicitud urgente de intervención institucional.
