Trasladan a diez presuntos cabecillas a cárceles de máxima seguridad

In Judicial
febrero 13, 2026

Entre los movidos figuran señalados integrantes de ‘Cordillera’ con injerencia en Pereira, Dosquebradas y La Virginia.

Las autoridades ejecutaron un operativo para fracturar la cadena de mando de estructuras criminales que, según inteligencia, seguían coordinando delitos desde prisión. Diez personas privadas de la libertad terminaron trasladadas a penales de máxima seguridad fuera de la región. La acción busca cortar comunicaciones, aislar liderazgos y desarticular redes activas.

El procedimiento estuvo liderado por la Policía Nacional de Colombia en coordinación con el Instituto Nacional Penitenciario y Carcelario (Inpec). De acuerdo con fuentes oficiales, el traslado respondió a labores de seguimiento, verificación de información y análisis de riesgo que evidenciaron intentos de mantener control territorial y financiero desde centros de reclusión.

Entre los trasladados aparecen alias “Cartago”, alias “El Costeño” y alias “Chiqui”, señalados como presuntos integrantes del grupo delincuencial “Cordillera”. Las autoridades los ubican como articuladores de actividades ilegales en Pereira, Dosquebradas y La Virginia, municipios donde, según reportes policiales, persistían presiones a comerciantes y disputas por rentas ilícitas.

Golpe a la coordinación

La decisión de trasladarlos a cárceles de mayor nivel de seguridad se adoptó tras identificar patrones de comunicación y presuntas órdenes emitidas desde los patios.

Las autoridades sostienen que el objetivo es interrumpir cadenas de mando y evitar la instrumentalización de terceros para la comisión de delitos como extorsión y tráfico de estupefacientes.

El operativo incluyó protocolos estrictos de custodia, rutas reservadas y coordinación interinstitucional para minimizar riesgos durante los desplazamientos.

Los internos fueron distribuidos en distintos establecimientos, con el fin de impedir que mantengan contacto entre sí o con sus estructuras externas.

La Policía señaló que estos movimientos penitenciarios forman parte de un plan integral que prioriza perfiles de alto impacto. La estrategia apunta a debilitar nodos estratégicos dentro de las organizaciones, reducir su capacidad de expansión y proteger a la comunidad frente a retaliaciones o reacomodos internos.