Nueve integrantes de la red cayeron en allanamientos; entre ellos, alias Wilmar, señalado de coordinar la distribución.
Un informe de la Policía Metropolitana dice que la arremetida dejó 11 capturas en total. Nueve personas cayeron con orden judicial, otro fue sorprendido armado y un último recibió notificación en prisión. Todos, estarían vinculados a Cordillera.
La denominada Operación Japón, ejecutada por la Policía Nacional, representó un golpe certero contra una de las redes más poderosas del microtráfico en Risaralda.
El despliegue incluyó ocho allanamientos simultáneos, el hallazgo de un arma de fuego, 14 cartuchos, medio kilo de marihuana y 12 celulares en proceso de análisis forense que, de acuerdo con las autoridades, podrían revelar vínculos con homicidios recientes.
Entre los capturados sobresale alias Wilmar, señalado como cabecilla operativo de la estructura y pieza clave en la cadena de distribución de estupefacientes.
Investigadores lo ubican dentro del organigrama de la organización criminal, bajo las órdenes directas de alias El Indio, supuesto encargado de mantener el control de territorios estratégicos para el expendio.
Los demás detenidos, en su mayoría jóvenes entre los 18 y los 25 años, cumplían labores de transporte, almacenamiento y venta en calles de barrios como Las Palmas, El Triunfo, La Laguna, La Esneda, Cañarte y parte del centro de Pereira.
Muchos jóvenes en el negocio
Según el coronel Miguel Camelo, comandante de la Policía Metropolitana, este patrón refleja un fenómeno que preocupa: el reclutamiento de jóvenes como mano de obra criminal del microtráfico.
Las pesquisas revelan que esta facción de Cordillera obtenía una renta ilegal de 21 millones de pesos diarios, producto del expendio de marihuana y cocaína en sectores populares.
Además, tenía nexos con una cadena de homicidios por ajuste de cuentas y disputas con su facción disidente, conocida como Los Rebeldes.
“En la última semana ha aumentado la incautación de estupefacientes en el área metropolitana. Lo más alarmante es que la mayoría de los capturados son jóvenes”, dijo el coronel Camelo.
La investigación avanza para establecer si los celulares incautados confirman la participación de los detenidos en homicidios recientes y si alias Wilmar mantenía contacto directo con redes de suministro externo.
Por ahora, todos enfrentan procesos judiciales por tráfico de estupefacientes, porte ilegal de armas y concierto para delinquir.
