Incautación de cocaína, marihuana y bazuco, además de múltiples vehículos inmovilizados durante los controles.
Al menos 100 uniformados, andan tras la pista de un cabecilla fuerte de Cordillera. El Plan 90-H, al parecer, busca dar con Walter Ojos, hombre de la línea de alias Juangui y uno de los que intenta tomar el control en Cuba.
Se cree que sería responsable de asesinar a expendedores independientes en la última semana. Hasta el momento, las operaciones suman cinco capturas, droga incautada, una motocicleta recuperada y decenas de comparendos aplicados.
El operativo incluyó registros a personas y vehículos, verificación de antecedentes, patrullajes preventivos y controles en puntos estratégicos.
De acuerdo con el balance preliminar, el despliegue dejó cinco capturados: tres por delitos relacionados con estupefacientes y dos por orden judicial. Además, la recuperación de una motocicleta que había sido reportada como hurtada en la zona metropolitana.
En materia de incautaciones, los uniformados decomisaron 180 gramos de bazuco, 450 gramos de marihuana y 90 gramos de cocaína, sustancias que estaban listas para distribución en expendios de barrio.
Las autoridades saben que la presencia de microtráfico es una de las principales amenazas contra la seguridad ciudadana. La estrategia también arrojó 35 comparendos aplicados bajo la Ley 1801 de 2016 por comportamientos contrarios a la convivencia.
También se reportó la inmovilización de 28 motocicletas por infracciones al Código Nacional de Tránsito. En total, van 3.344 registros a personas y 3.800 registros a vehículos, con el fin de detectar antecedentes judiciales y prevenir la comisión de delitos.
El despliegue incluye la instalación de 12 puestos de control en puntos considerados críticos por su nivel de inseguridad. Estos operativos buscan reforzar la presencia policial en territorios donde la ciudadanía reclama respuestas inmediatas frente a la criminalidad.
La institución señaló que este tipo de intervenciones hacen parte de una estrategia de alcance nacional para disminuir los índices de hurto y controlar la venta de estupefacientes, dos fenómenos que impactan la percepción de seguridad en Pereira y Dosquebradas.


