Pereira suma en su cuenta 155 homicidios, Dosquebradas tiene otros 57. Todos los registros son de este año.
Informes judiciales señalan que las dos bandas atraviesan un periodo de desfinanciación, fracturas internas y pérdida de capacidad sicarial. Sin embargo, lejos de traer calma, este vacío de poder abrió espacio a un nuevo actor que hoy amenaza con desatar una guerra aún más caótica.
Los muertos se multiplican. Y en medio de la guerra, un nuevo actor desordena las calles. Al parecer, la confrontación entre Cordillera y Rebeldes ya no es el único motor de violencia en el área metropolitana. Ahora el problema son los expendedores independientes.
Sólo en lo corrido de 2025, Pereira suma 155 homicidios y Dosquebradas otros 57. Las autoridades atribuyen al menos el 80% de los asesinatos a órdenes directas de alias ‘Juangui’, jefe de sicarios de Cordillera y uno de los hombres más temidos de la región.
La Policía ha capturado a unos 60 sicarios en los últimos meses, pero la violencia sigue en ascenso, aunque se espera que no sea por mucho tiempo. Cordillera, supuestamente, atraviesa un proceso de fraccionamiento interno aún más grande.
Pero, ahora cuál es el panorama. Según, la pugna por el control del expendio de estupefacientes ha enfrentado a sus propios cabecillas. Alias Juangui se fortalece con poder en las calles, mientras otros históricos como ‘Cripiliano’ y ‘El Paisa’ cuestionan la manera como se manejan las rentas del microtráfico.
Del otro lado, el grupo de los Rebeldes, que venía liderado por alias ‘Gaspar’ y ‘Pipe A’, se encuentra debilitado. Algunos cabecillas, recientemente se entregaron a la justicia y las finanzas se desplomaron. Adicionalmente, las capturas de sicarios, en cadena, también redujo su operatividad.
A esto se le suma que, la mayoría de estos capturados comenzaron a hablar, debido a que los vincularon a procesos de homicidio. Entregan información clave y hay un punto en el que coinciden: hay sicarios desahuciados y pidiendo que les cancelen deudas viejas.
Pero, todavía resuenan nombres como ‘Panda’, señalado de coordinar ataques que mantienen viva la confrontación contra Cordillera. Las autoridades también le siguen la pista a Walter ‘Ojos’, otro de los que aún genera caos en las calles.
Juangui, la mano de hierro
Pese a la crisis, alias ‘Juangui’ concentra la mayor responsabilidad en la ola de muertes. Investigaciones lo vinculan con más del 80% de los homicidios de este año, en medio de un régimen de sangre que se extiende entre Pereira y Dosquebradas.
Una fuente que conversó con 360 Noticias asegura que Juangui ha recibido apoyo de sicarios provenientes de Cartago (Valle del Cauca), lo que le ha permitido mantener activa la maquinaria de muerte.
En este panorama, los expendedores independientes se han convertido en el verdadero problema. Aunque no cuentan con estructuras armadas ni con el poder financiero de las grandes bandas, su presencia en las calles ha desatado el desorden.
La venta de droga al menudeo sin control amenaza con quitarle a Cordillera su “caja menor”, la base de su economía criminal. Para los viejos capos, estos independientes representan un desafío directo.
Lo que preocupa a las autoridades es que estos pequeños expendedores, al no tener jerarquías claras ni pactos de respeto con las bandas tradicionales, terminan desencadenando choques más violentos.
“Es una bomba de tiempo. La violencia puede salirse de control porque ya no hay reglas claras en el microtráfico. La única salida es que dejen de matarse”, dijo un informante.
Hoy Pereira y Dosquebradas enfrentan un escenario criminal con múltiples frentes: Cordillera fracturada, Rebeldes debilitados, cabecillas emergentes y expendedores independientes desatan una competencia desordenada.
En ese tablero, cada muerto es el resultado de una guerra sin dueño, donde las fronteras entre enemigos y aliados se desdibujan cada día más. Mientras tanto, la cifra de homicidios sigue en aumento y las respuestas de fondo parecen insuficientes.
Pues, la Fiscalía avanza en procesos judiciales, pero muchos fiscales se sienten atiborrados de homicidios y se han tenido que delegar casos a grupos especiales y fiscales externos para darle agilidad a las investigaciones.
