Los escombros ya fueron retirados, pero todavía necesitan proteger los repuestos y materiales que quedaron tras el sismo.
Arturo Ceballos Bustamante no pide reconstruir todavía los cuatro pisos que se desplomaron como un castillo de naipes: a sus 91 años, busca guadua, esterilla y un techo para proteger lo poco que quedó en el terreno.
El hombre asegura que allí funcionó durante décadas el almacén de madera de Piñón, una actividad que sostuvo junto con su familia. El inmueble quedó completamente destruido tras el terremoto del pasado 10 de agosto y, aunque retiraron los restos de la estructura, todavía permanecen elementos que necesitan protección.
“Nosotros necesitamos guadua, esterilla y techo para poder cubrir lo que quedó. No estamos pidiendo que nos hagan nuevamente la casa, sino que nos ayuden a proteger lo que tenemos”, relató Ceballos Bustamante.
Solo quedó el lote
La familia decidió permanecer en el lugar para evitar que desaparezcan los materiales y repuestos que quedaron entre las pérdidas. Según el adulto mayor, más de la mitad de esos elementos ya no están y lo que permanece continúa expuesto a la intemperie.
“Nos censaron y no más. Hasta ahí. No hemos recibido absolutamente ninguna ayuda y nadie de la Alcaldía nos ha llamado para decirnos qué va a pasar con nosotros”, afirmó.
Ceballos Bustamante cuenta que vivió durante años en ese inmueble y que perderlo representa uno de los golpes más duros de su vida. Ahora comparte el terreno con su esposa y su hijo, quien permanece pendiente de los bienes que lograron conservar.
El adulto mayor espera que las ayudas anunciadas después de la emergencia lleguen también a su familia. Mientras tanto, permanece en el sitio que antes era su vivienda y su negocio, convertido ahora en un lote con materiales expuestos y sin una estructura que los proteja.
