El autismo no tiene un solo grado. Expertos advierten que cada caso requiere apoyos distintos y respuestas educativas individualizadas.
No todas las personas con trastorno del espectro autista (TEA) tienen las mismas necesidades. Mientras algunas pueden desenvolverse en un colegio regular con los apoyos adecuados, otras requieren atención altamente especializada debido al nivel de acompañamiento que necesitan.
La discusión gira alrededor de lo que establece la legislación colombiana frente al derecho a la educación de las personas con discapacidad y el papel que cumplen las instituciones de educación especial.
El psicólogo Óscar Mauricio Ramírez Contreras explicó que uno de los errores más frecuentes es creer que esta condición se manifiesta de la misma manera en todas las personas.
“El autismo es un espectro. No todos los niños presentan el mismo nivel de funcionamiento ni las mismas necesidades de apoyo”, dijo en un diálogo cono 360 Noticias.
El especialista señaló que existen casos en los que la inclusión en un aula regular resulta viable con acompañamiento pedagógico, terapéutico y familiar. Sin embargo, advirtió que también hay personas cuyo nivel de afectación exige otro tipo de atención.
“Hay niños que requieren un nivel de apoyo tan alto que una institución especializada puede ofrecerles mejores condiciones para su desarrollo y aprendizaje”, explicó.
¿Qué dice la ley?
La legislación colombiana promueve la educación inclusiva como principio general y reconoce el derecho de las personas con discapacidad a acceder al sistema educativo sin discriminación.
No obstante, la normativa también contempla que los apoyos deben ajustarse a las necesidades particulares de cada estudiante.
Esto significa que la inclusión no consiste únicamente en matricular a un niño en un colegio regular, sino en garantizar que existan las condiciones, ajustes razonables y profesionales necesarios para su proceso educativo.
El psicólogo insistió en que la decisión debe tomarse de manera individual. “No podemos hablar de una única respuesta para todos los niños con autismo. Cada caso debe evaluarse de forma independiente, pensando siempre en el bienestar y en las posibilidades reales de aprendizaje”, sostuvo.
Los especialistas coinciden en que la educación inclusiva y la educación especializada no deben entenderse como modelos opuestos, sino como alternativas que pueden responder a distintas necesidades dentro del espectro autista.
Ramírez Contreras, hizo un llamado a que el debate se base en criterios científicos y pedagógicos, al tiempo que recordó que el objetivo principal debe ser el de garantizar el derecho a una educación de calidad acorde con las capacidades y necesidades de cada estudiante.
