La nutricionista Andrea Giraldo advierte que el problema no es la cantidad de alimentos, sino el consumo frecuente de ultraprocesados.
“No hay 10 alimentos que por sí mismos hagan bajar de peso”. Con esa aclaración, la profesional desmonta uno de los mitos más comunes sobre el adelgazamiento. Explica que ningún alimento tiene la capacidad de reducir el peso corporal por sí solo y que el resultado depende de un proceso en el que influye la alimentación, el estilo de vida y otros factores.
Para la nutricionista, el sobrepeso es una condición multifactorial. “Para bajar de peso se necesita trabajar de manera multidisciplinaria la ansiedad, el metabolismo, el estilo de vida, el entorno y el estrés”, afirmó.
Por eso insiste en que buscar soluciones rápidas o dietas restrictivas suele generar frustración y, en muchos casos, no produce resultados sostenibles.
El cambio, asegura, comienza con la calidad de los alimentos que llegan al plato. “No se trata de demonizar un alimento específico, sino de fijarnos en cómo fue elaborado. Entre más natural sea y más corta sea su lista de ingredientes, será una mejor opción”, explicó.
En ese sentido, identifica a los ultraprocesados como el principal obstáculo para una alimentación saludable. Según Giraldo, estos productos suelen contener azúcares añadidos, harinas refinadas, grasas de baja calidad y aditivos que favorecen un mayor consumo de calorías sin aportar beneficios nutricionales.
La comida real
La nutricionista recomienda priorizar alimentos que aporten saciedad y nutrientes. Entre ellos menciona los huevos por su contenido de proteína. Las legumbres, como lentejas, fríjoles y garbanzos.
Asimismo, el yogur griego natural. Las verduras de hoja verde. La avena integral. Las sardinas; el aguacate; los frutos secos; las frutas enteras y las semillas de chía o linaza.
“Estos alimentos pueden ayudar a regular el organismo y a disminuir el consumo de ultraprocesados”. Sin embargo, aclara que su efecto no está relacionado con una pérdida de peso inmediata, sino con la posibilidad de controlar las ganas de comer, mejorar la calidad de la alimentación y favorecer un estilo de vida saludable.
Otra recomendación es evitar reemplazar alimentos naturales por productos industrializados. La especialista sostiene que muchas personas eliminan del menú alimentos nutritivos por temor a subir de peso, mientras mantienen un consumo frecuente de productos ultraprocesados que sí pueden afectar la salud y dificultar el control del peso corporal. Para Giraldo, el objetivo no debe ser encontrar la dieta perfecta, sino construir hábitos que puedan mantenerse en el tiempo. “Cuando aprendemos a consumir comida de verdad, nuestro cuerpo empieza a regular mucho mejor el hambre, mejora el metabolismo y perder peso se convierte en una consecuencia de un estilo de vida saludable, no de una restricción”.
