La sustancia, enviada desde Nariño, presuntamente iba a ser utilizada para fabricar o adulterar drogas sintéticas.
La encomienda nunca llegó a manos de sus destinatarios. Antes de que ingresara a la red de distribución ilegal, investigadores de la Policía interceptaron un cargamento de 80 frascos de ketamina que, según las autoridades, estaba destinado a abastecer las redes de microtráfico de la estructura criminal Cordillera. La sustancia está avaluada en cerca de 32 millones de pesos.
La operación la desarrolló el Bloque de Búsqueda contra el Multicrimen, que durante varias semanas adelantó labores de inteligencia e investigación criminal apoyadas por información suministrada por una fuente humana.
Las primeras indagaciones indican que el cargamento salió desde el departamento de Nariño y tenía como destino final Pereira, donde lo almacenarían y posteriormente distribuirían a través de las redes de microtráfico que, según la investigación, operan al servicio de Cordillera.
Para los investigadores, la incautación representa un golpe a la capacidad logística de la organización, al impedir el ingreso de una sustancia que utilizan con frecuencia en la producción y adulteración de drogas sintéticas, que posteriormente comercializan en las calles.
La investigación continúa
Aunque la ketamina tiene usos médicos y veterinarios bajo estrictos controles, en el mercado ilegal la emplean como droga de abuso y como insumo para la elaboración de estupefacientes sintéticos.
Su circulación incrementa los riesgos para la salud de los consumidores y fortalece las economías ilegales derivadas del narcotráfico.
Las autoridades aseguran que el próximo pasó será reconstruir la ruta que utilizan para el envío del cargamento y establecer quién lo despachó desde Nariño, quién debía recibirlo en Pereira y cómo operaba la cadena de distribución.
La Policía aseguró que las investigaciones continuarán para identificar a todos los responsables y determinar si este cargamento hace parte de una red más amplia de abastecimiento de drogas.
