Sobre la mesa quedó un banco de proyectos de $8 billones con para infraestructura, abastecimiento, salud y gestión regional.
Detrás de las fotografías de unidad política quedó un listado de alertas sobre las tensiones que enfrenta Risaralda: amenazas de expansión criminal, riesgos de desabastecimiento hídrico, disputas por tierras y una millonaria agenda de obras que dependerá de la capacidad de presión de su nueva bancada parlamentaria.
No todos los congresistas asistieron a la reunión en la sede de la administración departamental. Entre el grupo de parlamentarios que terminan su periodo sólo asistieron Alejandro García, Carolina Giraldo y Diego Patiño Amariles.
Faltó Aníbal Hoyos, Juan Samy Merheg y Juan Pablo Gallo. De los recién electos no estuvo María Irma Noreña, Franyela Bermúdez ni Freddy Arias. Este último, al parecer, tenía cita en la embajada de Estados Unidos.
El encuentro entre congresistas salientes, parlamentarios electos y el gobernador Juan Diego Patiño dejó un mensaje institucional de cohesión política, pero también expuso varios de los desafíos estructurales que deberá enfrentar el departamento en los próximos años.
La principal conclusión de la reunión fue la construcción de una agenda legislativa común, sin distinciones partidistas, orientada a garantizar que los proyectos estratégicos queden incluidos dentro de las prioridades presupuestales del próximo Gobierno nacional.
“Este nuevo bloque parlamentario que llega hoy, ha dejado claro que sin distingo político, sin colores vamos a trabajar por los proyectos estratégicos que tenemos trazados”, afirmó el gobernador Juan Diego Patiño durante su intervención.
El mandatario insistió en que la prioridad inmediata será asegurar que las iniciativas de mayor impacto regional queden vinculadas al nuevo Plan Nacional de Desarrollo. “La primer tarea que tenemos como congresistas electos y como departamento es que esos proyectos nos queden vinculados al nuevo plan de desarrollo nacional”, señaló.
Proyectos que buscan respaldo
Uno de los anuncios más relevantes del encuentro fue la presentación de un banco de proyectos valorado en cerca de 8 billones de pesos, entregado por ProRisaralda a los congresistas como hoja de ruta para la gestión política en Bogotá.
El dato fue revelado por el congresista electo Durguez Espinosa, quien aseguró que “nos entregó hoy ProRisaralda un banco de proyectos que puede llegar a 8 billones de pesos que tendrán que ser llevados al plan de desarrollo y que tendrán que tener presupuesto”.
Dentro de ese paquete sobresalen iniciativas como el Hospital Regional de Alta Complejidad, la plataforma logística de Occidente, proyectos de conectividad vial y obras relacionadas con el abastecimiento hídrico.
Patiño explicó que uno de los proyectos que requiere mayor respaldo presupuestal es precisamente el hospital regional. “Requiere acompañamiento en la discusión de los presupuestos nacionales para las vigencias 27 y 28”, precisó.
Entre las preocupaciones expuestas apareció una advertencia sobre el futuro del recurso hídrico en Pereira.
El representante electo Durguez Espinosa lanzó una alerta. “Hoy tenemos un problema en cuatro años de desabastecimiento de agua”, afirmó, al insistir en la necesidad de acelerar inversiones en infraestructura hídrica.
A esta preocupación se sumó el impacto que podría generar el fenómeno de El Niño, cuya intensidad para el segundo semestre mantiene a la expectativa a las autoridades departamentales.
Seguridad y expansión criminal
Otro de los temas abordado fue la seguridad regional. El gobernador pidió a la nueva bancada respaldar ante el Gobierno nacional la permanencia de grupos especiales de seguridad, entre ellos el bloque de búsqueda para el área metropolitana y la Fuerza de Despliegue Rápido.
Explicó el gobernador, que estos operativos han permitido frenar amenazas concretas. “Han permitido la contención del plan expansionista de lo que tiene que ver con el Clan del Golfo para el departamento y el occidente de Risaralda”, aseguró.
El mandatario también elevó una solicitud para fortalecer tecnológicamente a las fuerzas de seguridad. “Cómo le entregamos avances técnicos a las fuerzas militares y policiales del departamento para mejorar sus condiciones”, dijo.
La advertencia fue respaldada por el llamado a mantener el apoyo institucional. “No podemos volver político un tema como la seguridad del departamento”, enfatizó.
La discusión por las tierras
La jornada también dejó espacio para cuestionamientos frente al proceso de entrega de predios rurales por parte del Gobierno nacional. Aunque Patiño reiteró su respaldo a la reforma agraria, marcó reparos sobre la distribución del predio Miralindo.
“Estoy de acuerdo con la entrega de tierras a los campesinos, pero aquí en Risaralda contamos con más de 100 mil víctimas del conflicto que reclaman tierras”, sostuvo.
Durguez Espinosa fue más directo al cuestionar la adjudicación. “En Marsella llegó una cantidad de gente que no es de Marsella cuando las comunidades de allí estaban reclamando tierras”, afirmó.
En ese contexto, el gobernador reveló que se frenó una operación relacionada con predios cercanos al Parque Nacional Natural Los Nevados. “Hubo una intención por parte de la Agencia Nacional de Tierras de llevar comunidades indígenas del Cauca a ese territorio”.
Unidad política, pero con matices
Aunque el mensaje oficial fue de cohesión, durante la reunión también quedaron expuestas diferencias ideológicas. Espinosa expresó abiertamente su postura electoral. “Haré todo lo posible para que gane la derecha”, afirmó.
En contraste, Fernando Arias dejó clara su posición frente a un eventual escenario contrario. “Nuestra actitud en el Congreso sería de control político y oposición a un gobierno de derecha”, dijo.
María Eugenia Londoño se refirió a la construcción de una agenda legislativa articulada con las necesidades del departamento, al señalar que las iniciativas que impulse la nueva bancada deberán traducirse en impacto real para Risaralda.
En su intervención enfatizó que el trabajo parlamentario estará orientado a priorizar proyectos de ley que se conviertan en políticas públicas con efecto presupuestal y social para la región, con especial atención en sectores como educación, turismo, desarrollo rural y fortalecimiento del paisaje cafetero.
Asimismo, insistió en que la labor legislativa deberá estar conectada tanto con las demandas territoriales como con una visión de transformación nacional.
Pese a esas diferencias, todos coincidieron en una premisa común. Como resumió Juan Diego Patiño, “haciendo la unión generamos el avance que el territorio requiere”.
El reto para Risaralda será traducir esa declaración de unidad en resultados concretos, especialmente cuando deba gestionar ante Bogotá los recursos necesarios para sacar adelante una agenda que combina infraestructura, seguridad, agua, desarrollo rural y sostenibilidad ambiental.
