Una libreta incautada reveló movimientos, reuniones armadas y posibles enlaces con extranjeros investigados por narcotráfico.
La Fiscalía y la Policía concentran ahora la investigación en los documentos y registros hallados en la casa finca de Tribunas, considerada pieza clave para reconstruir la dimensión internacional de la estructura criminal que estaba al servicio de Cordillera.
La captura de José Lufán Brand Mora, alias El Caleño, uno de los más buscados, abrió una nueva línea investigativa que podría llevar a las autoridades más allá del área metropolitana, pero que además mostraría la mutación del negocio desde la capital del departamento, ahora con alcance internacional.
Una fuente cercana al proceso habló con 360 Noticias y confirmó que la libreta tenía anotaciones que, al parecer, contienen posibles enlaces de ciudadanos albaneses y otros contactos internacionales relacionados con el narcotráfico.
El hallazgo, según el expediente, se convirtió en la principal evidencia bajo análisis por parte de la Fiscalía General de la Nación. En la estructura, aseguran, a esos contactos les llamaban “los rusos”, aunque la hipótesis que hoy toma fuerza es que se trataría de presuntos nexos con ciudadanos extranjeros.
La nueva línea investigativa también busca establecer si existe relación con Florin Rama, el ciudadano albanés capturado recientemente en Pereira, y si ya tenía comunicación o vínculos operativos con la estructura criminal que, según las autoridades, operaba bajo el mando de hombres ligados a Cordillera.
Durante la intervención no sólo se logró la captura de alias El Caleño y de uno de sus lugartenientes, alias ‘Sebitas’, sino que reveló el funcionamiento interno del inmueble, descrito como un presunto centro de operaciones sicariales.
La finca contaba con cámaras de vigilancia internas, habitaciones asignadas para integrantes de la red y espacios donde, presuntamente, se coordinaban homicidios selectivos en Pereira, Dosquebradas y otras ciudades del Eje Cafetero.
Centro de operaciones
Fuentes judiciales señalaron que dentro de la vivienda también ubicaron a alias Demo, otro presunto integrante aún bajo proceso de identificación. Una de las hipótesis sugiere que el lugar funcionaba como punto de reunión, descanso y salida para ejecutar acciones armadas.
Los investigadores sostienen que desde esa propiedad se planificaban asesinatos por encargo en diferentes puntos del área metropolitana, e incluso en ciudades como Cartago, Manizales y Cali.
Uno de los aspectos que más llamó la atención durante el allanamiento fue la logística con la que operaba la red. Además de radios de comunicación y registros financieros, las autoridades encontraron evidencia de que los integrantes se movilizaban en vehículos de alta gama.
Además, el sistema de cámaras revela un esquema de seguridad diseñado para anticipar movimientos policiales y controlar el ingreso de otras personas.
Pista internacional
La libreta incautada se convirtió en la pieza central del proceso. Allí, según una fuente con acceso al caso, aparecen nombres, números, posibles rutas y referencias a movimientos económicos que ahora son objeto de verificación.
Quizá, la hipótesis más delicada es que la estructura local no sólo estaba dedicada al sicariato y al control territorial del microtráfico, sino que podría haber servido como enlace operativo con redes de narcotráfico internacional.
Alias El Caleño era considerado uno de los objetivos prioritarios para las autoridades por su presunta participación en homicidios selectivos, porte ilegal de armas y dinamización de la línea sicarial de Cordillera entre Pereira y Dosquebradas.
