El alcalde aseguró que la operación de aseo mueve cerca de 30 millones de dólares anuales, pese a presuntas fallas en el servicio.
La acumulación de basuras en distintos sectores de Pereira aumentó la molestia entre la ciudadanía y llevó a la administración municipal a solicitar la revisión del contrato vigente. Salazar lanzó duras críticas contra el contrato con la empresa Atesa, encargada de la recolección de residuos en la ciudad, y advirtió que ya se contempla la posible terminación “por incumplimiento”.
“Empecemos a explorar la terminación del contrato de Atesa por incumplimiento. Todos sabemos cómo está la situación”, afirmó el mandatario, al referirse a las reiteradas quejas ciudadanas por la acumulación de basura y fallas en las rutas.
Salazar sostuvo que uno de los problemas estructurales es la falta de modernización en la operación. “Tienen carros viejos, no los actualizan, y eso afecta directamente el servicio”, dijo.
El alcalde insistió en que el municipio tiene limitadas herramientas para exigir resultados. “Quiero que los pereiranos sepan que Atesa no es parte de la Alcaldía. Yo como alcalde me esfuerzo a través del interventor, pero este es un contrato que hemos heredado”, explicó.
En su pronunciamiento, calificó las condiciones del acuerdo como desfavorables para la ciudad. “Para resumir: es un contrato leonino, no tiene dientes, no tenemos instrumentos ni herramientas. Somos figuras decorativas frente a este contrato”, señaló.
Frente a este escenario, la administración anunció acciones jurídicas para presionar a la empresa. “Voy a contratar una firma de abogados expertos para que pongan a trabajar a Atesa”, afirmó.
El alcalde también destacó el peso económico del contrato. Según indicó, la operación representa ingresos cercanos a 30 millones de dólares anuales para la empresa, financiados con recursos que pagan los habitantes de Pereira.
