En 2026 ya hay más de 120 armas incautadas. Refuerzo operativo, tecnológico y un bloque especializado contra el multicrimen.
La Policía Metropolitana reorientó su despliegue operativo para responder a la principal demanda ciudadana: la seguridad. Cruzó denuncias, patrones horarios, reincidencias y rutas de escape para identificar cómo operan las estructuras delincuenciales en Pereira.
Ese análisis dio origen a un rediseño operativo que hoy se traduce en más policías en calle, nuevos cuadrantes, grupos especializados y una presión constante sobre los puntos donde se concentra el hurto y la violencia urbana.
La reconfiguración del modelo de seguridad en Pereira se apoya en una lectura técnica del territorio. La Metropolitana no sólo aumentó el número de uniformados, sino que cambió la forma de ocupar la ciudad, priorizando sectores con alta movilidad delincuencial y franjas horarias críticas.
En ese contexto, el objetivo central es evitar que el delito se desplace para consolidar el control permanente en zonas históricamente vulnerables.
¿Cómo funciona?
Noticias 360 Digital conversó con el coronel Óscar Ochoa, comandante de la Policía Metropolitana, sobre la seguridad en el territorio y cómo funciona la nueva estrategia contra el multicrimen.
El plan incluye la creación de 19 nuevos cuadrantes, una medida que permite dividir el territorio en áreas más pequeñas y manejables, asignando responsabilidades claras a patrullas específicas.
A este despliegue se sumaron 160 nuevos policías, incorporados de manera gradual, y distribuidos según mapas de calor del delito. “La estrategia apunta a que el ciudadano identifique a su cuadrante y perciba presencia constante, no patrullajes esporádicos”, explicó el coronel.
Los resultados se reflejan en la presión sobre el porte ilegal de armas. En 2025, la Policía incautó más de 350 armas de fuego y traumáticas. En lo corrido de 2026, la cifra ya supera las 120 decomisadas, muchas de ellas vinculadas a hurtos violentos y ajustes de cuentas. Cada incautación, según las autoridades, corta una cadena de violencia potencial.
Patrullaje focalizado y respuesta rápida
El rediseño operativo reforzó la movilidad policial como eje central. La Metropolitana incorporó 35 patrullas y 45 motocicletas, lo que redujo los tiempos de reacción frente a alertas ciudadanas.
“La instrucción operativa prioriza cerrar rutas de escape, asegurar el lugar del hecho y avanzar de inmediato en la judicialización”. Así lo definió el alto oficial.
Sectores como el centro de Pereira, zonas comerciales y corredores de transporte público reciben un tratamiento diferenciado. Allí, los cuadrantes ajustan su presencia según la hora del día, con refuerzos en momentos de mayor incidencia delictiva.
“Casos recientes de resultados como en el sector de El Tigre y la avenida Belalcázar muestran cómo este modelo permitió capturas tras persecuciones activadas por llamadas de la comunidad. La estrategia es más encilla, reacción inmediata y de choque”, agregó Ochoa.
El enfoque también apunta a romper modalidades específicas de hurto, como el raponazo, el atraco con armas traumáticas y el uso de motocicletas para escapar. Para ello, los patrullajes combinan controles fijos, registros selectivos y seguimiento a personas reincidentes.
Bloque especializado y control tecnológico
El segundo frente de la estrategia lo encabeza el Bloque de Búsqueda urbano, conocido como los “cascos negros”, integrado por 60 uniformados con entrenamiento especializado. Este grupo interviene en delitos de alto impacto, apoya allanamientos y ejecuta capturas dirigidas contra estructuras criminales identificadas.
La operación se refuerza con cuatro drones de vigilancia, desplegados de manera estratégica en Pereira, Dosquebradas y La Virginia. Estas aeronaves permiten monitorear zonas críticas, seguir desplazamientos sospechosos y apoyar procedimientos en tiempo real, especialmente durante operativos nocturnos.
Por ejemplo, en La Virginia, la aplicación intensiva de este modelo dejó 26 capturas en cuatro días, luego de una escalada de hechos violentos. “La intervención combinó presencia permanente, inteligencia policial y control de accesos para evitar el repliegue de bandas hacia municipios vecinos”, agregó el comandante.
Otro componente clave es la actualización del cartel de los más buscados, enfocado en responsables de homicidios, hurtos reiterados y extorsión. “La prioridad es capturar a quienes sostienen economías criminales y generan mayor impacto en la seguridad urbana”, aseguró.
Para el nuevo comandante de la Policía Metropolitana, la proyección apunta a reducir entre 10 y 15 % las muertes violentas y mostrar una tendencia a la baja en el hurto. El reto, advierte, será sostener la presión operativa y evitar que el delito se adapte. La apuesta ya está definida: control territorial sostenido, reacción inmediata y persecución judicial constante.
