Modificaron estrategia para vender tusi, también lo ofrecen las modelos scorts

In Eje Cafetero, Judicial
diciembre 03, 2025

Autoridades identificaron un mercado en expansión que utiliza eventos masivos, talleres clandestinos y trabajadoras sexuales.

Un negocio disfrazado de glamour y servicio íntimo abrió la puerta para que articuladores de Cordillera convirtieran a modelos scorts en vendedoras silenciosas de tusi en Pereira y Dosquebradas. La estructura criminal entendió que el consumidor de alto gasto busca discreción, presentación y un canal sin intermediarios.

Allí nació un sistema que opera con encuentros privados, entregas directas y la circulación de una variante cada vez más atractiva para el mercado local: el tusi negro, una mezcla con mayor concentración de ketamina y colorantes que incrementa su precio y su demanda.

Fuentes aseguran que la estructura reorganizó su método de venta tras la caída del mecanismo de control mediante códigos QR. La línea de distribución premium, antes concentrada en discotecas, pasó a usar modelos que ofrecen tusi como “adicional” dentro de sus encuentros.

“El objetivo es vender sin ruido ni intermediarios”, confirmó una fuente. Esta modalidad creció en apartamentos turísticos, donde las mujeres reciben kits previamente preparados, un formato diseñado para ocultar el aroma químico de la sustancia.

Los articuladores de la nueva estrategia

Según informantes, Pecoso asumió desde finales del año pasado la coordinación de varias chazas de tusi en Dosquebradas y en sectores específicos de Pereira. Su función era seleccionar a quienes podían distribuir la sustancia sin exposición directa, especialmente en entornos de alto consumo.

Supuestamente, diseñó una red de “móviles discretos”, en los que las dosis se mueven entre hoteles, residencias y viviendas de alquiler temporal.

Al mismo tiempo, alias Sensei jugó un rol clave en reemplazar el control por QR que él mismo había impulsado junto a alias El Profe, ultimado en septiembre en el municipio industrial.

La muerte de este último generó una reorganización interna, que terminó por integrar a mujeres escénicas, modelos y scorts como nuevas comercializadoras silenciosas.

Informantes señalan que Sensei impulsó la venta de kits de tusi casero, compuestos por ketamina líquida, colorantes y diluyentes, para que consumidores frecuentes pudieran “fabricar” su propia dosis personal.

La sustancia que más creció en el mercado

Informes de laboratorio confirman que el tusi negro se convirtió en la variante más vendida por su potencia, presentación y facilidad para camuflar su olor.

Los articuladores de Cordillera aprovecharon ese interés, diseñando empaques oscuros con sellos térmicos que se distribuían desde talleres clandestinos ubicados en zonas residenciales de Dosquebradas.

Nuevos puntos de venta

Aunque los operativos policiales frenaron parte del microtráfico en discotecas, los delincuentes diversificaron por completo los escenarios de venta. Hoy, se ubican expendios móviles en conciertos, eventos de música electrónica, encuentros de stunt y piques ilegales.

Los comercializadores usan la aglomeración para pasar desapercibidos, especialmente en zonas donde los asistentes pagan en efectivo o por transferencias rápidas desde celulares.

En paralelo, las scorts distribuyen las dosis en apartamentos turísticos, un entorno que permite realizar entregas sin vigilancia comunitaria ni cámaras de seguridad.

En cada párrafo de este negocio aparece un engranaje nuevo, lo que dificulta a las autoridades rastrear la cadena completa del tusi.

Otra de las mutaciones del mercado es la distribución de kits para fabricar tusi casero, una estrategia que reduce los riesgos de transporte y permite que los consumidores preparen la dosis en menos de cinco minutos.

Los talleres clandestinos venden el paquete completo, con colorante, ketamina líquida y pequeñas guías. Este método dificulta los controles, porque gran parte de la sustancia se mueve en frascos que parecen productos cosméticos, bebidas energéticas o soluciones dermatológicas.