La Fiscalía solicitará este viernes, a las 7:30 de la mañana, la audiencia de legalización de captura.
Migración Colombia confirmó a noche de este jueves, que dejó a disposición del Gaula a Julián Eduardo Cifuentes. Es el señalado y confeso homicida del sacerdote Darío Valencia, desaparecido desde el 25 de abril de 2024.
Cifuentes, que permanecía recluido en una prisión de París, llegó a Colombia en calidad de extraditado. En el aeropuerto El Dorado de Bogotá lo recibieron oficiales de Migración Colombia e Interpol, antes de entregarlo al Gaula sde la Policía Nacional.
Según información conocida por Noticias 360 Digital, la Fiscalía solicitará este viernes, a las 7:30 de la mañana, la audiencia de legalización de captura. Posteriormente, se definiría la imposición de medida de aseguramiento.
La desaparición del sacerdote
El caso del padre Darío Valencia, párroco reconocido en Risaralda y Caldas, conmocionó a la región desde el jueves 25 de abril de 2024, fecha en la que desapareció sin dejar rastro.
Para ese momento, el sacerdote cumplía actividades normales, entre ellas la venta de una camioneta Nissan Frontier, de placas GKL 427.
Las pistas que orientaron la investigación
Los primeros elementos se conocieron el viernes 26 de abril, cuando la camioneta que el sacerdote pretendía vender apareció en un parqueadero de Viterbo (Caldas). La inspección reveló rastros de sangre,
Cámaras de seguridad también registraron dos momentos clave: el sacerdote compartiendo un desayuno con su madre la mañana de su desaparición y, posteriormente, entrando a la camioneta en compañía de otra persona.
El perfil del sospechoso
El alcalde de Pereira, Mauricio Salazar, para ese momento reveló que el hombre que acompañaba al sacerdote era Julián Eduardo Cifuentes, un extrabajador de una estación de gasolina de la ciudad.
Cifuentes habría tenido contacto previo con el sacerdote: un día antes le habría comprado otro vehículo, lo que coincidió con el interés del religioso en vender su camioneta.
Tras la desaparición, el sospechoso viajó a Francia. En ese momento no existía circular roja de Interpol ni pruebas suficientes para solicitar su captura formal, lo que impidió cualquier trámite de extradición
