Golpe binacional frena red de narcos que enviaba cocaína a Centroamérica

In Nacional
octubre 14, 2025

En el último año, Risaralda se convirtió en punto estratégico para organizaciones dedicadas al narcotráfico y otras rentas ilegales.

Una operación de inteligencia entre Colombia, Estados Unidos y Costa Rica permitió desarticular una estructura transnacional que enviaba droga desde el Pacífico caucano. Capturaron a cinco personas en alta mar con el cargamento avaluado en más de 90 millones de dólares.

La redada internacional, que permitió incautar 2.758 kilos de cocaína en aguas costarricenses, comenzó con una filtración de inteligencia en las selvas del pacífico colombiano. Según la Policía Nacional, el pasado 6 de octubre agentes antinarcóticos detectaron movimientos sospechosos.

Al parecer, la alerta provenía de un pequeño embarcadero de Timbiquí (Cauca), zona históricamente utilizada por grupos del narcotráfico para despachar alijos hacia Centroamérica. Las autoridades investigan nexos entre carteles centroamericanos y organizaciones colombianas.

La embarcación, tipo “go fast”, zarpó con destino a Costa Rica, donde debía hacer una primera escala antes de continuar hacia México, presuntamente bajo la coordinación de una red integrada por traficantes colombianos y centroamericanos.

De inmediato, la información se compartió con la DEA, que alertó al Servicio Nacional de Guardacostas de Costa Rica, responsable de interceptar el cargamento el 7 de octubre, tras un operativo en altamar.

¿Qué encontraron?

Dentro de la lancha, los uniformados hallaron 2.758 kilos y 68 gramos de cocaína embalados en 102 bultos, listos para su distribución. Las autoridades estiman que la mercancía, de haber llegado a su destino final en Norteamérica o Europa, habría alcanzado un valor cercano a los 95 millones de dólares.

De los cinco tripulantes capturados, tres colombianos y dos costarricenses. Sus nombres son Carlos Palacios CastilloHorlimg Campas CamachoYanny Asprilla GómezAllan Jacob Mora Ramírez y Harol Enrique Gutiérrez Ampie.

Fuentes judiciales, contaron que Palacios y Campas serían enlaces logísticos de una estructura asociada a los “Shottas” del Pacífico, un brazo armado con vínculos en el Valle del Cauca que presta servicios de transporte y custodia a diferentes organizaciones narcotraficantes.

Estructuras detrás del envío

360 Noticias, pudo conocer que la ruta Timbiquí, Costa Rica y México es hoy una de las más activas del Pacífico. En ella confluyen células del Clan del Golfo, los Contadores y redes costarricenses asociadas a los carteles de Sinaloa y Jalisco Nueva Generación.

Al parecer, estas estructuras contratan a pescadores locales para movilizar cargamentos de cocaína por diferentes corredores marítimos de difícil vigilancia.

Las operaciones coordinadas han permitido revelar un fenómeno creciente: alianzas entre narcotraficantes centroamericanos y estructuras colombianas que buscan reducir costos y riesgos en los envíos, aprovechando vacíos en la vigilancia marítima y corrupción en puertos.

Estas alianzas explicarían por qué cada vez más hay más incautaciones que se realizan fuera del territorio colombiano, pero con droga que tiene origen en los laboratorios ubicados en el Cauca, Nariño y Chocó.

La nueva ola albanesa

El decomiso en Costa Rica se suma a una tendencia que preocupa a los organismos internacionales y que tiene que ver con la internacionalización del narcotráfico latinoamericano.

En los últimos dos años, estructuras europeas, especialmente redes albanesas, penetraron el mercado con la compra de cocaína directamente en laboratorios del Pacífico colombiano y ecuatoriano para enviarla por mar hacia puertos del Mediterráneo.

Son grupos expertos en logística marítima y blanqueo de capitales, desplazaron a intermediarios tradicionales mexicanos y ahora negocian “puerta a puerta” con laboratorios en zonas selváticas del Cauca y Nariño. Además, pagan en euros y con armas de alto poder.

A juicio de expertos antinarcóticos, “el negocio se profesionalizó”. Ahora los grupos cuentan con embarcaciones modificadas, rutas trianguladas por el Caribe y Sudamérica, y uso de empresas pantalla para justificar movimientos financieros millonarios.

Según Naciones Unidas, América Latina cerrará 2025 con un incremento en las incautaciones marítimas de cocaína, lo que da muestra de la expansión de redes mixtas que compiten por dominar el nuevo mapa del narcotráfico global.

Risaralda, un punto estratégico y silencioso

Aunque no tiene salida al mar, este departamento es un corredor estratégico para el Clan del Golfo en el eje centro-occidental del país. Por lo que este año, municipios como Belén de Umbría y Mistrató sufren una ola de homicidios por la expansión del grupo ilegal.

Fuentes de inteligencia aseguran que esta estructura utiliza el territorio como zona de acopio y tránsito de cargamentos provenientes del Chocó y el norte del Valle del Cauca, los cuales son trasladados hacia los puertos del Pacífico o enviados por carretera hacia el Caribe.

Los municipios del occidente se han convertido en puntos de enlace logístico, por su cercanía con las vías hacia Buenaventura y el Urabá antioqueño. Desde estos corredores, el Clan coordina tanto el transporte terrestre de insumos químicos como el movimiento de capitales.

Pero no esto no es todo, además del tránsito de droga, Risaralda cumple una función financiera clave, sirviendo como plataforma de lavado de activos a través de comercio, construcción y empresas fachada.

En los últimos meses, el Clan del Golfo ha intentado fortalecer su presencia en Risaralda, por lo que se cree que entre sus objetivos también incluya al área metropolitana, donde ya se libra una disputa entre bandas por las rentas ilegales.

Recientemente, en Pereira, la Policía Nacional y la Fiscalía incautaron bienes por más de $28 mil millones de pesos a alias Black Jack, un narco que lavaba dinero para el Clan del Golfo.