Tenía detención domiciliaria con brazalete electrónico, pero lo hallaron con un revólver, munición y material probatorio clave.
El pasado 22 de septiembre, en medio de un operativo conjunto denominado “Rastro”, la Policía Metropolitana de Pereira, en coordinación con la Dijín y la Fiscalía General de la Nación, capturó en flagrancia a John Edwin Cardona, alias “Cachorro”, integrante del brazo armado de Cordillera.
Cardona, de 38 años, es un viejo conocido. En 2007 lo condenaron por tentativa de homicidio y, desde 2023, permanecía en detención domiciliaria con brazalete electrónico, antes de que le encontraran un arma de fuego.
Las investigaciones revelan que nunca abandonó sus actividades criminales. Por el contrario, se consolidó como sicario de confianza y dinamizador del microtráfico en el barrio La Isla, un punto crítico en la seguridad de Pereira.
Lo que encontraron
La diligencia de allanamiento permitió a las autoridades incautar un revólver con ocho cartuchos, cuatro teléfonos celulares, un proveedor de pistola y una memoria USB.
Estos elementos, actualmente forman parte del material probatorio, con el que las autoridades buscan demostrar que, pese a la medida de detención domiciliaria, alias “Cachorro” ejecutaba órdenes violentas y moviendo el negocio del microtráfico bajo la protección de Cordillera.
El hallazgo de los celulares y la memoria USB adquiere especial relevancia en la investigación. Una fuente judicial señaló que allí podría encontrarse información sobre comunicaciones, órdenes y registros financieros de la organización.
Después de su primera condena, John Edwin se convirtió en un ejecutor habitual de Cordillera, encargado de cumplir venganzas y resolver disputas internas a través de la violencia.
Aunque la medida de brazalete electrónico lo obligaba a permanecer bajo vigilancia, los investigadores sostienen que el control era apenas formal. Supuestamente, se valía de terceros para mover droga en La Isla y “se mantenía activo como brazo armado”, aseguró un informante.
La Fiscalía solicitará revocar la medida de detención domiciliaria y trasladarlo a un centro penitenciario con medida intramural, con el fin de evitar que continúe operando desde su vivienda.
