La droga estaba valuada en unos $150.000. En las calles, la venta del estupefaciente podría triplicar esa cifra.
Una bolsa plástica. Sesenta envolturas de papel blanco. Polvo que, a simple vista, revelaba un bazuco listo para la venta. Eso es lo que hallaron los uniformados la mañana del sábado en plena Avenida del Río con calle 18, en el barrio Zea de Pereira.
Allí, una mujer terminó esposada. La señalaron de mover pequeñas cantidades de droga en una de las zonas de ventas de droga más antiguas de la ciudad. La identificaron como Ingrid Carolina Franco Franco, de 39 años. Natural de Casablanca, Tolima.
No portaba documentos al momento del procedimiento. Según el reporte oficial, la mujer cargaba 16 gramos de bazuco, distribuidos en 60 dosis listas para la venta.
Negocio detrás de la captura
Aunque la Policía avaluó la incautación en $150.000, fuentes judiciales explican que en la calle esa cantidad puede multiplicar su valor. Cada dosis, se vende en sectores céntricos de Pereira entre $3.000 y $5.000.
En el caso de Ingrid Franco, la cuenta es clara. Las 60 dosis podrían costar entre $180 y $300 mil. Es decir, la droga incautada podía dejar una ganancia neta de hasta el doble del valor inicial.
La rentabilidad que deja este producto, convierte al bazuco en uno de los negocios más lucrativos del microtráfico en Pereira. Además, es de los más consumidos por personas en condición de calle.
Un expendedor logra en pocas horas vender lo que lleva. Esa es la dinámica del menudeo: rápido, rentable y difícil de rastrear. “Por eso las capturas son necesarias. El problema va en las organizaciones que proveen y controlan el mercado”, dijo un informante.
Zona bajo presión
El barrio Zea y la Avenida del Río concentran expendios tradicionales. Allí conviven jóvenes consumidores y habitantes de calle, lo que ha convertido al sector en un punto crítico para la venta de estupefacientes.
La mujer quedó a disposición de la Fiscalía por el delito de tráfico, fabricación o porte de estupefacientes.
