¿Crear una mesa de diálogo? La respuesta para acabar con los homicidios

In Eje Cafetero
agosto 07, 2025

Pereira y Dosquebradas superaron las cifras de todo el año 2024. La ciudadanía espera respuesta institucional.

Los muertos se siguen sumando. La violencia homicida en el área metropolitana de Pereira alcanzó un nivel que no se veía desde hace 15 años. Al corte de agosto, la ciudad ya igualó el total de asesinatos cometidos durante todo 2024 y Dosquebradas incluso lo superó.

La proyección para fin de año es desoladora. Si sigue a este paso, la capital del departamento podría superar los 250 asesinatos, mientras que el municipio industrial podría cerrar con más de 100.

Frente a este escenario, Jaime Gutiérrez, defensor de derechos humanos y representante comunal, lanza una propuesta desafiante: convocar a una mesa de diálogo metropolitana, con participación de todos los actores sociales y, sí, incluso miembros de bandas armadas ilegales.

“No se trata de impunidad”, advierte Gutiérrez. A su juicio, se trata de buscar soluciones y que aquellos que están en los territorios y conocen la raíz del conflicto, se sienten a construir soluciones. “Así se ha hecho en Medellín y ha dado resultados”, agregó.

La propuesta nace de un diagnóstico que se ha construido durante años desde los barrios y comunas. Según el líder, la crisis no puede tratarse como un simple problema de orden público.

“Aquí no es un tema de percepción. Aquí están matando jóvenes todos los días. Y no lo van a frenar ni con pie de fuerza ni con boinas rojas”, dijo.

El crimen se alimenta del abandono

La expansión del microtráfico, las disputas entre estructuras como Cordillera, el Clan del Golfo, Los Flacos y otras redes emergentes, según Gutiérrez, son sólo una parte del problema que hoy azota a los municipios de Pereira y Dosquebradas.

“La otra mitad tiene que ver con el abandono institucional: jóvenes sin trabajo, sin escuela, niños que ya no están en las aulas sino en las calles, consumiendo y transportando droga”, agregó.

En palabras del líder comunal, el reclutamiento de menores, el control de los colegios como centros de distribución y la creciente normalización del consumo de drogas sintéticas convirtieron al área metropolitana en uno de los puntos más críticos del país.

¿Dialogar con bandas?

La propuesta de Gutiérrez es clara: sentar a la mesa no sólo a las autoridades, sino también a los sectores más invisibilizados: la juventud, las comunas y las Juntas de Acción Comunal.

Asegura que se debe abrir canales de comunicación, incluso con estructuras delictivas que hoy tienen el control real de los territorios. “No estamos diciendo que no paguen sus condenas. Pero sí que haya voluntad de conversación, para lograr desescalar esta guerra silenciosa”.

La mesa de diálogo metropolitana incluiría, según Gutiérrez, delegados del gobierno local y nacional, empresarios, defensores de derechos humanos, representantes de las fuerzas armadas y observadores independientes.

“Si seguimos esperando soluciones desde Bogotá, vamos a seguir recogiendo muertos. La seguridad se construye desde los territorios”, subrayó.

A la fecha, Pereira suma 143 asesinatos y Dosquebradas 56. Al menos el 90% de estas mujeres tienen algo en común: la mayoría de las víctimas son jóvenes de entre 18 y 35 años y la mayoría, según las autoridades, estarían relacionadas con el tráfico de estupefacientes.