Las Hamburguesas en Pereira: del origen callejero al lujo culinario

In Eje Cafetero
julio 12, 2025

Ya no se trata necesariamente de esa experiencia compartida de satisfacción y alegría.

Sebastián Allan

La hamburguesa. Un ícono global que ha trascendido fronteras, culturas y estratos sociales. En Pereira, esta transformación es especialmente notoria. Lo que alguna vez fue un sencillo placer callejero se ha convertido en un fenómeno gastronómico y económico que merece una mirada más profunda.

Un negocio de cifras millonarias

Las estadísticas hablan por sí solas. En nuestra ciudad, se estima que diariamente se venden alrededor de 13.000 hamburguesas en más de 130 establecimientos comerciales. Esto se traduce en una impresionante cifra de 540 millones de pesos en ventas diarias, con un promedio de gasto de $40.000 por comensal.

Estas cifras no son triviales, especialmente cuando consideramos que el Departamento Administrativo Nacional de Estadística (DANE) ha catalogado a Pereira como la segunda capital con mayor costo de vida en Colombia. Este contexto convierte el consumo diario de hamburguesas en una inversión considerable para el bolsillo de los pereiranos.

Más allá de las ventas, el sector hamburguesero es un motor de empleo vital para la región. Propietarios de establecimientos estiman que se generan alrededor de 600 empleos directos y más de 2.000 indirectos, contribuyendo significativamente a la dinamización de la economía local y regional. Es innegable el impacto positivo en la creación de oportunidades laborales y el flujo de capital.

La transformación: de la calle al lujo

Y, sin embargo, no podemos ignorar la paradoja. Esta explosión del mercado de la hamburguesa, si bien genera riqueza y empleo, también la ha alejado de sus orígenes populares. Lo que nació como una opción de comida rápida y accesible para todos, hoy en muchos casos se ha posicionado como un producto premium, casi un lujo.

Esta “fiebre” hamburguesera ha contagiado a personas de todos los estratos socioeconómicos. Eventos masivos como el Burger Master de Tulio Recomienda, el Burgerland impulsado por hamburgueseros locales, o las “rutas hamburgueseras” lideradas por foodies e influencers gastronómicos, son la prueba de una demanda insaciable por experiencias culinarias de alto nivel.

¿Un placer exclusivo?

Para Nathalia Salazar, gerente de Milicia Burger en Pereira, esta evolución ha cambiado la esencia de la hamburguesa. “La hamburguesa ya no es un placer colectivo”, afirma. Ya no se trata necesariamente de esa experiencia compartida de satisfacción y alegría que se disfrutaba en compañía, en un ambiente informal y accesible. Ahora, la búsqueda de un “producto premium” parece haber desplazado, en gran medida, la noción de un placer universal.

El mercado no para. Cada día aumenta el número de establecimientos comerciales que buscan atender a miles de comensales dispuestos a pagar más por una hamburguesa con ingredientes gourmet, preparaciones elaboradas y presentaciones impecables. La pregunta que surge es: ¿seguirá siendo la hamburguesa un plato para todos o se consolidará cada vez más como un gusto al alcance de unos pocos?