Se perdió otra vida en el viaducto, era un niño de apenas 17 años

In Judicial
julio 09, 2025

Van 36 muertes por autolesión en lo corrido del 2025 y el viaducto sigue sin barreras ni mantenimiento.

Un lamentable suceso ocurrió la tarde de este miércoles 9 de julio. En pleno tránsito entre Pereira y Dosquebradas, varios ciudadanos notaron algo inusual: un joven estaba aferrado a la baranda externa del viaducto César Gaviria Trujillo.

Patrullas de la Policía y unidades del Cuerpo Oficial de Bomberos de Pereira acudieron al lugar, mientras varias personas intentaban intervenir para evitar una tragedia. Pero, no se pudo.

De un momento a otro el tráfico se detuvo. Hubo gritos, súplicas, manos extendidas. Algunos intentaron sujetarlo por la ropa. Aun así, nada pudo impedir lo que vendría: el joven, menor de edad, cayó al vacío ante la impotencia de todos los que presenciaban el hecho.

Un video grabado desde el sector de San Judas captó el momento exacto de la caída. Las imágenes muestran el lugar del impacto, cerca de un desagüe. El cuerpo lo recuperaron los organismos de emergencia.

Este es el caso número 36 en lo que va del 2025, una cifra que si bien se mantiene por debajo de la registrada en años anteriores, sigue siendo un llamado urgente de atención por una problemática que no ha sido atendida con seriedad.

Pese a las múltiples solicitudes realizadas desde la Alcaldía de Dosquebradas, el Cuerpo Oficial de Bomberos de Pereira, concejales del área metropolitana y distintos colectivos ciudadanos, el Instituto Nacional de Vías (Invías), entidad responsable del mantenimiento del puente, no ha adelantado ninguna intervención estructural para prevenir estos hechos.

Las peticiones incluyen la instalación de barreras físicas de protección, cámaras de vigilancia, señalización de ayuda emocional, e incluso el refuerzo de patrullajes permanentes. Sin embargo, ni siquiera se ha realizado mantenimiento básico a la infraestructura, que muestra signos visibles de deterioro.

El viaducto César Gaviria Trujillo, una de las obras de ingeniería más representativas del Eje Cafetero, ha terminado convertido en un punto crítico para la salud mental en Risaralda.