Durante el operativo, las autoridades también encontraron estupefacientes y hasta radios
En una de las viviendas intervenidas hallaron objetos rituales. Ofrendas a la Santa Muerte y símbolos de protección usados por alias ‘Lulú’, el cabecilla del grupo delincuencial. El operativo permitió la captura de siete integrantes de la banda ‘Los Chamos’.
La Policía Nacional, en coordinación con el CTI y el Gaula Militar, descubrió un altar de santería y rituales de brujería. Todo, supuestamente, lo utilizaba el líder de la organización para protegerse de las acciones judiciales.
Las imágenes captadas muestran un espacio acondicionado con velas encendidas, figuras, frascos con líquidos oscuros, collares, restos de cera derretida y documentos con nombres marcados.
Según los peritos, todos los objetos harían parte de rituales destinados a sellar pactos de silencio, obtener poder e intimidar enemigos.
Uno de los elementos más llamativos hallados fue una figura de Ismael Sánchez, también conocido como ‘El malandro Ismael’, una deidad invocada en prácticas esotéricas, junto a rezos escritos a mano y elementos personales de supuestas víctimas o rivales.
Según las autoridades, estos rituales eran parte del sistema de creencias del grupo criminal, que intentaba mediante la brujería “blindar sus operaciones ilegales” y dificultar el trabajo investigativo de la Policía y la Fiscalía.
El hallazgo refuerza la hipótesis de que “Los Chamos” combinaban actividades criminales con creencias de protección mística, en un intento por mantener el control territorial y perpetuar el miedo entre sus víctimas.
Los expertos en criminalística y antropología forense evaluarán próximamente las pruebas recolectadas para determinar su relevancia en el proceso judicial.
El operativo permitió la captura de alias ‘Lulú’, pero también la incautación de 380 dosis de marihuana, 12 memorias USB, 23 equipos terminales móviles, dos tabletas, un computador portátil, dos radios de comunicación y varias dosis de tusibi.
Se destaca de este resultado operativo: Alias ‘Lulu’ estaba al servicio del grupo delincuencial Cordillera, con injerencia en el sector del Danubio.
También, el grupo realizaba diferentes exigencias económicas a sus víctimas y, cuando no pagaban, las amenazaba y posteriormente las desplazaba de sus viviendas.
