El problema de la disposición inadecuada de residuos en Dosquebradas alcanzó niveles alarmantes. Cada mes, se recolectan cerca de 1.000 toneladas de basura, equivalentes a un millón de kilogramos de desperdicios sólidos especiales, entre los que se incluyen muebles, electrodomésticos, escombros y otros residuos altamente contaminantes.
Estos desechos no sólo generan un impacto visual negativo, sino que también degradan las fuentes hídricas del municipio y podrían agravar el riesgo de inundaciones en temporadas de lluvia.
Según las autoridades, los desechos taponan los desagües y quebradas, lo que dificulta la evacuación del agua y aumenta la probabilidad de emergencias ambientales.
Un estudio realizado por la Alcaldía determinó que existen 150 puntos críticos en el municipio, donde la ciudadanía ha convertido calles, esquinas y espacios públicos en botaderos ilegales.

Estos lugares han sido señalados como focos de contaminación y vectores de enfermedades que afectan la salud y el bienestar de la población.
Los sectores con mayor problemática incluyen barrios como Otún, Frailes, Los Naranjos y La Pradera, donde las comunidades han manifestado su preocupación por la proliferación de basuras y riesgos sanitarios.
Ante esta crisis ambiental, la administración municipal decidió adoptar una política de cero tolerancia frente a la disposición inadecuada de residuos.
Desde el pasado 28 de febrero, la Alcaldía implementó la instalación de cámaras trampa en sectores estratégicos para identificar a los infractores y sancionarlos de acuerdo con la Ley 1801 del Código Nacional de Policía.

Las penalizaciones establecen multas de hasta un millón de pesos para quienes sean sorprendidos arrojando basura en lugares no autorizados.
De acuerdo con la secretaria de Desarrollo Agropecuario y Gestión Ambiental de Dosquebradas, Luz Yazmid López, esta estrategia busca generar conciencia y mejorar la convivencia ciudadana.
“No habrá más tolerancia hacia los infractores, no permitiremos que sigan ensuciando las esquinas ni contaminando nuestras quebradas con escombros y residuos. Es fundamental que los ciudadanos comprendan la gravedad de esta situación y adopten prácticas más responsables con el medio ambiente”, dijo.
La funcionaria agregó que este sistema de vigilancia se implementará de manera progresiva, priorizando los puntos más críticos y fortaleciendo las campañas de educación ambiental en las comunidades.
