Zoraida recibió un video del accidente, acudió a Medicina Legal y asegura que ahora teme represalias mientras reclama justicia.
La última vez que Diosnel Daniel Graterol Palomo salió de casa tenía 15 años. Quería hacer algo tan sencillo como buscar dulces durante Halloween. Su madre le permitió disfrutar de esa tradición, como cualquier adolescente de su edad. Nunca imaginó que aquella sería la última vez que lo vería con vida.
Horas después, la mamá recibió un video, fue hasta el lugar donde murió su hijo y luego acudió a Medicina Legal para buscar respuestas. Hoy intenta sobrellevar una ausencia que no encuentra palabras para describir. Solo exige que identifiquen al responsable.
Diosnel vivía en Santa Teresita, Dosquebradas. Cursaba noveno grado y disfrutaba las actividades propias de su edad. Horas después, un accidente de tránsito terminó con su vida cuando se movilizaba en bicicleta por el sector de Villa del Campo.
Su madre recuerda que le permitió salir porque entendía que quería compartir una costumbre que cada año reúne a niños y adolescentes. “Un muchacho de 15 años quiere seguir la cultura y hacer sus cosas de niño, de muchacho”, contó.
Pero Zoraida no recibió una explicación inmediata sobre lo sucedido. Según su testimonio, tuvo que buscar información por sus propios medios y recorrer los lugares relacionados con la tragedia.
“Yo me entero sola. Me entero sola porque nadie me decía nada. Yo misma recibí un video, yo misma me fui al sitio del accidente, yo misma me fui para Medicina Legal, yo misma he hecho todo yo solita”, relató.
La llenaba de orgullo
En la sala de su casa, algunos diplomas y reconocimientos conservan parte de la historia de Diosnel. No eran simples documentos para Zoraida. Representaban las actividades en las que participaba, sus aprendizajes y las capacidades que había desarrollado durante sus 15 años.
“Mi hijo era estupendo, inteligente, colaborador, servicial, estudiante, le gustaba el fútbol. Era muy cariñoso con todas las personas, tiene muchos conocidos, allegados. De verdad, era lo máximo”, expresó.
El adolescente también integró la Policía Cívica y los Scouts. En el colegio consiguió varios reconocimientos y, además, aprendió barbería. “Apenas con 15 años ya yo lo había enseñado a cortar pelo”, recordó.
Diosnel tenía intereses, habilidades y actividades que ocupaban sus días. Para su familia, cada diploma representa ahora el recuerdo de un joven que apenas comenzaba a construir su futuro.
Una pista para encontrar
La investigación también registra un avance que Zoraida considera fundamental. Según explicó, las autoridades de Tránsito elaboraron el informe del accidente y consiguieron la placa del vehículo que habría atropellado a su hijo.
“Bueno, no es un supuestamente, es real. Ya tenemos el informe. Le doy gracias a Dios que consiguieron la placa y ya por ahí sí nos tenemos que ir por lo legal”, afirmó.
La mujer también manifestó que el automotor tendría otras multas por exceso de velocidad. Esa información deberá contrastarse con los registros oficiales para establecer si existen antecedentes y cuáles corresponden al vehículo relacionado con el siniestro.
Zoraida reclama que las autoridades esclarezcan lo ocurrido y establezcan quién conducía. Su petición va más allá de conocer una identidad: quiere que la investigación avance y que el responsable responda ante la justicia.
“Que se haga justicia porque no pueden haber personas tan malvadas en la vida que sigan haciendo esos desastres”, manifestó.
La familia despidió a Diosnel el 5 de noviembre, acompañado por amigos, compañeros de colegio y personas que lo conocieron. Su madre aprovechó la entrevista para dejarles un mensaje a los adolescentes que compartían con él.
