Tras el terremoto del 10 de agosto, la Federación proyecta entregar 1.000 viviendas y construir tres centrales.
La caída del dólar golpeó las cuentas de las familias cafeteras colombianas. Producir cuesta más por los salarios y los insumos agrícolas, mientras la revaluación del peso reduce el dinero que reciben por su cosecha, advirtió Germán Alberto Bahamón Jaramillo, gerente general de la Federación Nacional de Cafeteros.
De acuerdo con el directivo, la tasa de cambio habría reducido cerca de $700.000 por carga los ingresos de los productores durante 2026. El impacto acumulado rondaría los $2 billones que, según sus cálculos, dejaron de circular en las regiones cafeteras durante los últimos 12 meses.
“Estamos hablando de recursos que son fundamentales para el ingreso de las familias productoras y para la economía de las regiones cafeteras”, señaló Bahamón.
La situación se suma a las dificultades que enfrenta el sector por los altos costos de producción y las tasas de interés de los créditos, factores que presionan la rentabilidad de los cultivadores.
Ante este panorama, la Federación aseguró que trabaja con el Gobierno nacional para buscar alternativas que permitan mejorar las condiciones económicas de la actividad. Por eso, el gerente también destacó el peso del sector en el comercio exterior colombiano.
“El café representa cerca de 5.000 millones de dólares en exportaciones y el año pasado superó al carbón. Por eso, recuperar la rentabilidad de los productores es fundamental para mantener la fortaleza de esta actividad”.
Viviendas para el campo
La reconstrucción tras el terremoto del 10 de agosto también hace parte de las prioridades del gremio. La emergencia afectó cinco departamentos y causó daños importantes en viviendas rurales, por lo que la Federación puso en marcha iniciativas para acompañar a las familias damnificadas.
Entre los avances, Bahamón destacó las nuevas casas de doña Nolby, en Circasia (Quindío) y doña Flor, en Belén de Umbría (Risaralda). También señaló que avanzan proyectos habitacionales para Rigoberto, en Ansermanuevo, y Simón, en Sevilla, ambos municipios del Valle del Cauca.
La estrategia cuenta con el respaldo de empresas como ISAGEN, Grupo Argos y Pauta Steel Framing, además de compañías internacionales vinculadas a la industria del café. La meta, según el gerente, es entregar las 1.000 viviendas que aún se necesitan antes de que se cumpla un año de la tragedia.
Infraestructura productiva
El plan contempla, además, construir al menos tres centrales de transformación y beneficio del café, instalaciones que permitirían modernizar procesos productivos, facilitar la compra de café cereza y generar oportunidades económicas para las comunidades rurales.
Bahamón mencionó como referencia el proyecto de La Cuchilla de San Juan, en Belén de Umbría, dentro de la apuesta por mejorar las condiciones de producción y comercialización. La intención, explicó, es que la reconstrucción no se limite a levantar las estructuras perdidas, sino que contribuya a fortalecer la capacidad económica de las zonas afectadas.
El gerente de la Federación sostuvo que el propósito es “construir mejor”, con viviendas en mejores condiciones e infraestructura que ayude a recuperar la actividad económica de las familias damnificadas.
