Juan Diego Patiño advierte que el registro podría no incluir a todas las familias afectadas y pide ampliar la caracterización.
Un mes después del terremoto, 73.087 familias aparecen reportadas como afectadas en Risaralda, pero el gobernador Juan Diego Patiño considera que esa cifra todavía podría aumentar. Por eso pidió al Gobierno Nacional ampliar el Registro Único de Damnificados, ante la posibilidad de que hogares de zonas rurales y comunidades dispersas aún no estén caracterizados.
La solicitud ocurre cuando el departamento entró en una nueva etapa de la emergencia: la atención inmediata empieza a dar paso a la reconstrucción de viviendas, vías, colegios, hospitales y demás infraestructura afectada.
Para el gobernador, cerrar el registro sin garantizar que a todas las familias las hayan identificado podría dejar por fuera a personas que necesitan soluciones frente a los daños ocasionados por el sismo.
La preocupación se concentra especialmente en las comunidades rurales, donde las condiciones de acceso y la dispersión de las viviendas pueden dificultar el proceso de caracterización. El llamado es a que el Gobierno Nacional permita ampliar o reabrir el registro para incorporar los casos que todavía no aparecen en las cifras oficiales.
Familias por identificar
El dato de 73.087 familias afectadas se convierte así en uno de los puntos centrales de la discusión sobre la reconstrucción de Risaralda. No solo establece la magnitud de la emergencia, sino que abre otra pregunta: ¿cuántas familias podrían estar por fuera del registro?
La respuesta resulta relevante porque la caracterización será una de las bases para definir las necesidades de recuperación de los municipios afectados y orientar las intervenciones posteriores al terremoto.
El departamento sostiene que todavía existen familias que requieren del censo y que la cifra de afectados no debería considerarse definitiva mientras permanezcan sectores sin una caracterización completa.
El llamado del gobernador también plantea un desafío para las alcaldías y las entidades encargadas del levantamiento de información: verificar que los hogares afectados estén efectivamente incluidos antes de avanzar hacia las siguientes fases de la reconstrucción.
Reconstrucción en marcha
La emergencia dejó afectaciones en vivienda, infraestructura educativa, salud y otros sectores estratégicos de Risaralda. Ahora, las autoridades deben pasar de la respuesta inicial a una intervención que demandará recursos y coordinación entre los gobiernos Nacional, departamental y municipales.
En ese escenario, la identificación de los damnificados es el primer paso para establecer con mayor precisión el tamaño de la reconstrucción.
Patiño ha planteado que el departamento necesita mantener actualizado el registro para evitar que familias afectadas queden por fuera de las medidas que se adopten durante esta nueva etapa.
El debate, por ahora, no se limita a cuántas familias aparecen en las estadísticas. El punto de fondo es establecer si las 73.087 familias registradas representan realmente a todos los hogares afectados por el terremoto.
Mientras avanza la reconstrucción, Risaralda busca que el Gobierno Nacional permita ampliar la caracterización y revisar los casos que todavía no hayan sido incluidos. De esa respuesta dependerá también qué tan completa sea la fotografía de la emergencia un mes después del sismo.
