Con una inversión de $205 millones del Presupuesto Participativo, la intervención beneficia la movilidad rural y fortalece la economía campesina.
Tres de los puntos más críticos de la vereda Manzano Alto comenzaron a quedar atrás. La construcción de 110 metros lineales de placa huella en curvas de alta pendiente mejora el acceso para productores agrícolas, estudiantes, motociclistas y vehículos de emergencia, en una zona donde durante años el invierno dificultó la movilidad.
La intervención la ejecutó la Gobernación de Risaralda, a través de la Empresa de Desarrollo Territorial, Urbano y Rural (EDUR), y presenta un avance del 53 %. Los trabajos hacen parte de un proyecto financiado con recursos del Presupuesto Participativo, mecanismo mediante el cual la comunidad priorizó esta obra como una de sus principales necesidades.
Los tramos intervenidos eran considerados los más peligrosos de la vía, especialmente durante las temporadas de lluvia, cuando motocicletas, vehículos particulares y camiones que transportan productos agrícolas enfrentaban dificultades para transitar por las pronunciadas pendientes del sector.
Para los habitantes de Manzano Alto, la obra representa mucho más que una mejora vial. El acceso a los cultivos, el transporte escolar y la atención de emergencias ahora podrán realizarse en mejores condiciones, reduciendo los riesgos para quienes diariamente recorren esta vía rural.
El supervisor del proyecto, Efraín González Morales, explicó que las labores se concentraron en los sectores que históricamente generaban mayores inconvenientes para la comunidad.
“Hemos intervenido los tramos más empinados, que son un dolor de cabeza para quienes viven aquí. Esta obra es clave no solo para el acceso y la salida de productos agrícolas, sino también para atender emergencias y garantizar la seguridad de motociclistas, ciclistas y conductores que transitan a diario por este sector”, afirmó.
Cambio esperado
Uno de los testimonios que mejor refleja el impacto de la obra es el de Jefferson Esteban Bravo, líder comunitario de la vereda.
“Antes era un suplicio subir con la moto o el carro, especialmente en invierno. Los vehículos se aporreaban, se dañaban y hasta tocaba despegarlos. Ahora, con estas placas huella, uno sube tranquilo y podemos transportar nuestra carga sin miedo. Es un cambio enorme”, aseguró.
La transformación también ha beneficiado a las familias que viven de la agricultura. Paola Muñoz, habitante de la finca Alto Bonito, destacó que la nueva infraestructura facilita la salida de los productos del campo. “Antes los carros no podían entrar y los niños bajaban caminando. Ahora estamos conectados. Queremos invitar a toda Pereira y Risaralda a que nos visiten, aquí hay cebollales hermosos y gente trabajadora”, expresó.
Desde la EDUR señalaron que la obra responde a un compromiso del gobernador Juan Diego Patiño con las comunidades rurales, buscando que las inversiones lleguen a los sectores históricamente más apartados y contribuyan a mejorar la calidad de vida de sus habitantes.
Cuando finalicen los trabajos, la intervención permitirá una movilidad más segura para campesinos, estudiantes, transportadores y visitantes. Además, fortalece la comercialización de productos agrícolas y mejorar la conexión entre la vereda Manzano Alto y el resto del corregimiento de La Florida.
