Los efectos incluyen convulsiones, insuficiencia respiratoria y falla multiorgánica, incluso en consumidores que lo conocen.
Lo que durante años se comercializó como una droga de fiesta hoy representa un riesgo mucho mayor. Investigaciones sobre la composición del llamado tusi negro aseguran que quienes lo consumen podrían ingerir sustancias sintéticas altamente tóxicas, capaces de provocar desde alteraciones neurológicas hasta la muerte.
Al tusi lo asocian con una mezcla de sustancias psicoactivas utilizada principalmente en escenarios de rumba. Sin embargo, análisis recientes muestran que su composición cambió y que, en muchos casos, ya no corresponde a lo que creen quienes la consumen.
Lejos de tratarse de una fórmula definida, el denominado tusi negro se ha convertido en un producto cuya composición varía de un fabricante a otro y en el que pueden aparecer compuestos de altísima peligrosidad.
La principal preocupación radica en que varias de estas sustancias terminan incorporadas como adulterantes. Es decir, el consumidor cree estar adquiriendo tusi o éxtasis, pero en realidad puede recibir una mezcla completamente diferente, con efectos mucho más agresivos.
Uno de los hallazgos más inquietantes corresponde a la presencia de la N-Isopropilbencilamina (N-Iso), un compuesto con características físicas muy similares a la metanfetamina.
Debido a esa similitud suele utilizarse como sustituto en el mercado ilegal, incluso sin que quien la vende conozca exactamente su composición.
Aunque puede producir una breve sensación de euforia, también se ha relacionado con cefaleas, confusión, incremento de la presión arterial e irritación de las vías respiratorias.
Sustancias alarmantes
Otra de las drogas detectadas es la Clorometcatinona (CMC), un estimulante sintético que comenzó a expandirse por Europa desde 2020 y que hoy aparece con mayor frecuencia en mercados ilícitos.
Los especialistas advierten que una sobredosis puede desencadenar alucinaciones, convulsiones, episodios de psicosis, pérdida de la conciencia, taquicardia, hipertensión, dolor torácico e incluso paro cardíaco, convirtiéndola en una sustancia potencialmente mortal.
Pero el compuesto que más preocupa a los organismos especializados es la Metoximetanfetamina (PMMA). La diferencia es realmente mínima entre una dosis que produce efectos y una dosis letal.
Además, sus efectos tardan más en aparecer que los del éxtasis convencional, por lo que muchas personas consumen una segunda dosis creyendo que la primera no hizo efecto, aumentando considerablemente el riesgo de sufrir una intoxicación severa.
Las investigaciones indican que la PMMA puede desencadenar un síndrome serotoninérgico caracterizado por hipertermia, convulsiones, insuficiencia respiratoria, hipoglucemia, paro cardíaco, coma y falla multiorgánica.
En distintos países, este compuesto está relacionado con muertes de consumidores que desconocían que la sustancia estaba presente en las pastillas o mezclas adquiridas en el mercado ilegal.
A este panorama se suma otro factor que preocupa a las autoridades sanitarias y judiciales: ninguna de estas tres sustancias se encuentra incluida dentro del listado de sustancias fiscalizadas por la Resolución 0315 de 2020 en Colombia.
Quien compra una dosis rara vez sabe qué sustancias contiene realmente, cuáles son mezcladas durante su fabricación o cuál será la reacción del organismo frente a un producto cuya fórmula cambia permanentemente.
