Más de 2.300 niños han sido impactados este año por programas de prevención, educación y protección impulsados por autoridades.
Mientras las autoridades aseguran que la presencia de menores en semáforos y calles ha disminuido en comparación con años anteriores, también advierten sobre nuevas formas de utilización de niños y adolescentes para la mendicidad y otras actividades ilegales, una problemática que continúa generando preocupación en Pereira y el área metropolitana.
Cada vez son menos frecuentes las escenas de niños pidiendo dinero en los principales cruces viales de la ciudad. Sin embargo, detrás de esa aparente mejoría, la Policía Metropolitana sostiene que persisten situaciones que ponen en riesgo los derechos de los menores y que requieren la atención de toda la comunidad.
En el marco del Día Mundial contra el Trabajo Infantil, las autoridades reiteraron un mensaje que suele generar debate entre los ciudadanos: evitar entregar dinero a los menores que se encuentran en las calles o semáforos.
Según explicó el mayor Sergio Andrés Restrepo, jefe de la Seccional de Protección y Servicios Especiales de la Policía Metropolitana de Pereira, “dar limosna a un niño puede terminar fortaleciendo los círculos de mendicidad y alejándolo de los entornos donde realmente debería estar, como la escuela y su núcleo familiar”.
El oficial aseguró que durante los últimos años, la institución desarrolla un trabajo articulado con diferentes instituciones para reducir este fenómeno y garantizar el restablecimiento de derechos de niños, niñas y adolescentes que encuentran en situación de vulnerabilidad.
Nuevas alertas
Uno de los aspectos que más preocupa a las autoridades es que algunas personas estarían recurriendo a nuevas estrategias para utilizar menores en actividades de mendicidad, dificultando la intervención de los organismos de protección.
De acuerdo con la Policía, en algunos casos los adultos permanecen a distancia mientras ubican a los menores cerca de semáforos o zonas de alta circulación. Esto complica la identificación de los responsables y obliga a realizar verificaciones adicionales para activar las rutas de atención.
Frente a estas situaciones, el llamado de las autoridades es que los ciudadanos reporten inmediatamente los casos a las líneas oficiales y permitan que las entidades competentes intervengan para proteger a los menores.
Impacto positivo
Durante el primer semestre del año, la Policía Metropolitana informó que ha desarrollado actividades pedagógicas y preventivas con 2.322 niños, niñas y adolescentes, mediante visitas a instituciones educativas, parques y diferentes espacios comunitarios.
Además de la mendicidad, las autoridades señalaron que existen otras formas de explotación que generan preocupación, entre ellas el uso de menores para la comisión de delitos y casos relacionados con explotación sexual, fenómenos que continúan siendo objeto de investigaciones.
El mayor Restrepo explicó que la Policía trabaja de manera coordinada con entidades como el ICBF para garantizar el restablecimiento de derechos de los menores a los que identifican en situaciones de riesgo para evitar que terminen instrumentalizados por terceros.
