La estructura criminal está diezmada. Hoy, al parecer cuentan con menos de 12 hombres en el departamento por capturas y bajas.
Inteligencia militar, al parecer, ya tiene identificado al hombre que estaría detrás del intento del Clan del Golfo por consolidarse en Risaralda. Lo conocen como Bigotes o Felipe, jefe de la subestructura Edwin Román Velásquez Valle y principal enlace de la organización que busca expandirse hacia el occidente.
Durante varios meses de seguimiento, interceptación de reuniones y conversaciones se pudo establecer que, a Bigotes lo enviaron desde Antioquia con una misión: tomar control en los municipios de Mistrató y Belén de Umbría y asegurar la expansión del grupo desde el Valle del Cauca hasta el Chocó.
Un informe al que tuvo acceso 360 Noticias, dice que es oriundo de Dabeiba, Antioquia, y hombre de confianza de alias Soldado, uno de los mandos de alto nivel que, supuestamente, mueve fichas desde fuera del departamento.
La instrucción para Bigotes era una sola. Recomponer la estructura armada, fortalecer redes urbanas y tomar rentas ilegales, principalmente asociadas al microtráfico y el control territorial.
Fuentes judiciales aseguran que alias Felipe ya estuvo detenido en 2021y, pese a los golpes recientes, sigue siendo el nombre que aparece al frente de la organigrama criminal en Risaralda.
Una cadena de jefes y todos cayeron
La historia reciente de la subestructura Edwin Román Velásquez Valle en Risaralda, es la de una sucesión de mandos neutralizados, capturados o asesinados por ellos mismos, un patrón que hoy trata de explicar el por qué la presión sobre alias Bigotes.
Uno de los casos más recientes fue el de Walter Leguía Moscote, de 51 años, conocido también como alias Javier, asesinado el pasado 9 de abril en Antioquia, supuestamente por la misma estructura. Según información oficial, se desplazaba con frecuencia a Dosquebradas, municipio que utilizaba como lugar de descanso.
Gracias a las labores de inteligencia, a alias Javier ya le seguían la pista. Conocían su rutina, especialmente sus desplazamientos y hábitos personales. Al verse acorralado, regresó a Antioquia, donde finalmente lo asesinaron, tras una disputa interna relacionada, al parecer, con dineros de la mismo grupo.

El terror de alias El Indio
Antes de él, otro de los nombres clave fue alias El Indio, identificado como Yeison Antonio Guerra Guzmán, capturado en una operación conjunta del Ejército y la Policía en Viterbo, Caldas, luego de varios días de seguimiento.
A este cabecilla le atribuyen haber iniciado una guerra por el control del microtráfico contra expendedores independientes e integrantes de Cordillera en Mistrató y Belén de Umbría, incluyendo el doble homicidio de alias Chamo y su pareja Laura Cecilia Tapasco.
Los primeros intentos de expansión también pasaron por el liderazgo de alias Colonia y Barbas. Al primero lo neutralizaron en una operación militar en agosto de 2025 en Guática, mientras el segundo terminó capturado en una operación en abril del pasado año en zona rural de Mistrató.
Más tarde apareció alias El Cholo, capturado este fin de semana en Mampay, zona rural de Mistrató. Al parecer, habría llegado al departamento con el discurso de que contaba con una estructura de más de 25 hombres. Sin embargo, la fuerza pública interceptó conversaciones que revelaron otra realidad: en realidad, la nómina no tendría más de 10 integrantes activos.
Estructura golpeada, pero no desmantelada
El actual organigrama judicial conocido por este medio, muestra la fuerza de cada operación contra esta estructura. Las capturas de cabecillas, integrantes del componente armado, jefes políticos, reclutadores, sicarios y expendedores habla de al menos 70 personas encerradas y sometidas a la justicia.
Nombres como alias Chucky, Sierra, Cholo, Ever, El Indio, además de múltiples presuntos auxiliares y expendedores, hacen parte de la línea de mandos que ha sido desarticulada entre 2025 y lo corrido de 2026.

Fuentes investigativas sostienen que actualmente la estructura no superaría los 10 hombres en Risaralda, una cifra muy inferior a la proyectada inicialmente por el grupo criminal.
¿Replegarse o insistir?
La preocupación no desaparece. Recientemente, las autoridades detectaron movimientos de una mujer procedente de Antioquia, conocida con el alias de La Negra, quien estaría intentando reclutar personas para reforzar la presencia del grupo en el departamento.
El objetivo, según las hipótesis investigativas, sería traer nuevos integrantes desde Antioquia para sostener las rentas ilegales y evitar que la red se repliegue por completo.
En estas circunstancias, alias la Negra habría intentado captar jóvenes en Risaralda y, supuestamente, ha traído hasta población trans al departamento para tapar las bajas.
Según las autoridades, la ofensiva de la fuerza pública puso a la estructura en un estado crítico, al punto que algunos cabecillas evalúan desistir del intento de consolidación en el departamento.
Hoy, un solo nombre concentra la atención. Es el de alias Bigotes. Su identificación cambió el enfoque. Ya no se trata de capturas, sino de la búsqueda del hombre que, según inteligencia, recibió la orden de reconstruir, desde las sombras, la presencia del Clan del Golfo en Risaralda.
