Video: Así fue el golpe quirúrgico a ‘Cordillera’, cayeron ocho presuntos sicarios

In Judicial
marzo 30, 2026

La red criminal operaba desde 2024. Supuestamente acumula más de 15 homicidios en 2025 y millonarias rentas ilegales.

Durante seis meses, en silencio y bajo vigilancia, el bloque de búsqueda siguió cada movimiento de una célula armada que sembraba temor en barrios del área metropolitana. La operación desarticuló una red de sicarios y también expuso una estructura interna que había perfeccionado su capacidad de matar, desaparecer y controlar economías ilegales.

El expediente judicial habla de una maquinaria criminal que operaba con precisión, cumplía órdenes de manera jerarquizada y ejecutaba actos violentos que escalaron con brutalidad en 2025. La Policía Metropolitana reveló el organigrama del brazo armado que sostenía el poder territorial de ‘Cordillera’.

Fue una cacería silenciosa que terminó en seis ciudades. La madrugada del sábado se ejecutó la operación ‘Demetrio’. Detrás de las capturas hubo medio año de inteligencia, interceptaciones y seguimientos que permitieron ubicar a los principales ejecutores de homicidios selectivos en la región.

En total, realizaron seis diligencias de allanamiento simultáneas entre Pereira, Dosquebradas, Santa Rosa de Cabal, Chinchiná, Quimbaya y Soledad, en una expansión geográfica que, según el comandante de la Policía Metropolitana, el coronel Óscar Ochoa, muestra el alcance de la red.

El oficial confirmó que el operativo se articuló con la Fiscalía especializada contra el crimen organizado desde Bogotá y con apoyo desde Medellín. “Se trató de una operación de bloque de búsqueda contra quienes venían afectando la vida de ciudadanos mediante homicidios, desapariciones y distribución de estupefacientes”, señaló.

Entre los capturados figuran alias “Nea” y “Cartago”, considerados coordinadores de asesinatos y piezas clave en la ejecución de órdenes criminales impartidas por cabecillas superiores de Cordillera, tal es el caso de “Fantasma”, “El Negro Sensei” y “Juangui”.

La investigación ubica a estos últimos como articuladores de acciones violentas que buscaban mantener el control territorial y disciplinar a quienes desafiaban las reglas del negocio ilegal de la venta de drogas, especialmente con sustancias sintéticas como el tusi.

Un engranaje de muerte, estupefacientes y control territorial

El expediente judicial detalla que la estructura ‘Demetrio’ no era un grupo más. Funcionaba como un engranaje criminal con roles definidos, donde cada integrante cumplía funciones específicas dentro de la cadena delictiva.

Alias “Misi”, por ejemplo, combinaba su papel de sicario con la distribución de base de coca. Se movía entre zonas urbanas y rurales. Asimismo, alias “Coste” era descrito como ejecutor de acciones violentas contra estructuras rivales, mientras que “Tartamudo” participaba en homicidios, extorsiones y cobro de rentas criminales, además de intimidar a la población.

Uno de los perfiles más delicados es el de alias “Guacho”, vinculado no sólo al transporte de estupefacientes, sino también a casos de desaparición forzada en sectores como San Judas y Nacederos, lo que lo ubica como un actor de alto riesgo dentro del grupo.

Pero todo no termina allí. Entre los capturados también figura el alias de Sornero, a quien también se le vincula con labores de distribución de estupefacientes. En la misma operación, notificaron a alias Soldado, capturado el pasado año y quien actualmente se encuentra en un centro de reclusión.

Las autoridades sostienen que esta red está relacionada con más de 15 homicidios cometidos en el año 2025, cinco de ellos ya verificados judicialmente. Pero el expediente va más allá: también los vincula con desapariciones forzadas y un caso de desmembramiento en Pereira.

Los territorios del miedo

El corazón de las operaciones estaba en barrios como San Judas y El Balso, en Dosquebradas, donde la organización consolidó un control territorial ligado al tráfico de estupefacientes. Según la Policía, estas actividades generaban ingresos superiores a los 1.000 millones de pesos mensuales.

La estructura surgió en medio de disputas internas y fragmentaciones dentro del crimen organizado. De acuerdo con la investigación, ‘Demetrio’ nació como respuesta a conflictos entre grupos que buscaban vender droga sin pagar el denominado “impuesto”. “Esto desató una cadena de homicidios que tenían como objetivo eliminar la competencia”, explicó el coronel Ochoa.

En ese contexto, el sicariato se convirtió en la herramienta principal de regulación criminal, utilizado para imponer reglas, castigar incumplimientos y asegurar el flujo de dinero ilegal.

El efecto aún se desconoce

Para las autoridades, la caída de estos ocho presuntos sicarios representa un golpe directo a la capacidad operativa de ‘Cordillera’, especialmente en su brazo armado. Sin embargo, investigadores advierten que este tipo de estructuras suelen reconfigurarse rápidamente.

La operación deja algo más que sólo nombres y roles. También muestra la dimensión de una red que operaba con disciplina criminal, violencia sistemática y una economía ilegal consolidada. El reto ahora es evitar que el vacío de poder sea ocupado por nuevas células o que los remanentes reactiven dinámicas de homicidio en la región.

El expediente sigue abierto. Y con él, la posibilidad de nuevas capturas que terminen de desmantelar una estructura que, durante meses, operó en la sombra dejando un rastro de muerte difícil de ignorar, sobre entre Pereira y Dosquebradas, donde 2025 dejó más 300 homicidios.