Más de 300 uniformados, monitoreo en tiempo real y control de ingreso marcarán la Semana Santa entre marzo y abril.
Las autoridades activaron un esquema técnico y operativo sin precedentes para controlar riesgos y evitar emergencias durante la Semana Santa. El municipio busca evitar improvisaciones y garantizar condiciones seguras en uno de los eventos religiosos más concurridos de la región.
Dosquebradas entra en la Semana Mayor con una estrategia que combina intervención urbana, control institucional y promoción turística. El Viacrucis, principal símbolo religioso del municipio, fue sometido a adecuaciones estructurales y será el eje de un dispositivo que incluye vigilancia tecnológica, regulación de acceso y presencia permanente de organismos de socorro.
La administración municipal, liderada por el alcalde Roberto Jiménez Naranjo, apunta a recuperar el protagonismo perdido durante décadas. El objetivo es posicionar nuevamente a Dosquebradas como destino de fe en Colombia, apalancado en infraestructura, logística y seguridad.
Control estricto
El sendero del Viacrucis será el punto crítico de operación durante la Semana Santa. Las autoridades establecieron un sistema de control que limita el ingreso a grupos de máximo 30 personas de manera simultánea, con acceso único por el puente Zea en sentido Pereira–Dosquebradas.
La intervención física del lugar incluyó mejoras clave. Se ejecutaron obras de pavimentación, instalación de luminaria, señalización y embellecimiento de las estaciones con información histórica, además de un inventario detallado de árboles y rocas para evaluar riesgos.
El componente técnico será determinante. El recorrido contará con estaciones climatológicas, monitoreo de taludes, control de umbrales de lluvia y vigilancia aérea con drones, lo que permitirá tomar decisiones inmediatas ante cualquier eventualidad.
Uno de los elementos más sensibles es la estabilidad del terreno. Desde el año anterior se instalaron señales topográficas que no han registrado variaciones, lo que, según las autoridades, indica ausencia de movimientos de tierra en la zona intervenida.
El sistema de alertas también fue reforzado. Se implementará un esquema de sirenas para orientar a los visitantes: una alerta preventiva, dos de normalidad y tres de evacuación inmediata, en caso de riesgo.
Las restricciones para los asistentes son claras. Está prohibido fumar, consumir alcohol, portar antorchas, ingerir alimentos durante el recorrido o permanecer más de 10 minutos en cada estación, medidas orientadas a evitar incidentes en el trayecto.
Además, se exige el cumplimiento de condiciones básicas. Los visitantes deberán portar documento de identidad, llevar hidratación y, en caso de discapacidad, ingresar con acompañante, bajo supervisión del personal logístico.
Seguridad reforzada
El despliegue institucional no se limita al Viacrucis. Más de 300 uniformados de la Policía, junto con grupos especiales como el GOES y unidades del Batallón de Fuerzas Urbanas, garantizarán la seguridad en todo el municipio, en una temporada de alta afluencia.
El Puesto de Mando Unificado estará instalado en el propio sendero. Desde allí se coordinará en tiempo real la respuesta operativa, el monitoreo técnico y la atención de emergencias, integrando a bomberos, autoridades locales y organismos de socorro.
La estrategia también tiene un componente económico. La administración habilitó corredores gastronómicos, activó rutas de templos y promovió espacios turísticos como el Lago La Pradera, buscando dinamizar el comercio local.
A esto se suma la programación cultural. Entre el jueves y el domingo se desarrollarán actividades lideradas por la Secretaría de Cultura, Recreación y Deporte, ampliando la oferta más allá de lo estrictamente religioso.
El Viacrucis se convierte así en una vitrina de ciudad. La intervención no solo apunta a garantizar seguridad, sino a proyectar una imagen de orden, planeación y capacidad institucional, en un contexto donde el turismo religioso representa una oportunidad económica.
